Experiencia | Ruta al Glaciar Olivares Alpha

17 Junio, 2014

Paris Capetanópulos

Con qué fuerza suena este nombre dentro de los que hacemos montañas. Un lugar pocas veces explorado y que está tan cerca de Santiago. Uno de los sectores más bellos de nuestro país y la verdad es que no sabemos siquiera de su existencia. Su sola mención es para quitarnos el gorro de la cabeza y mirarlo con mucho respeto pero mejor guardar palabras y explicar este sistema de glaciares y porque tan poco se ha escrito de él.

El sistema de Glaciares Olivares y Juncal Sur se encuentran detrás de los cerros que observamos todos los días acá en Santiago y que es muy probable que tampoco se sepan sus nombres. Me refiero al cerro el Plomo, La paloma, Altar y varios más que conforman este grupo. Si desde Santiago pudiese estirar mi cabeza varios kilómetros arriba y mirar al noreste podría ver esta maravilla escondida que “misteriosamente” nadie sabe siquiera de su existencia.

(De fondo Nevado del Plomo, Cerro Bologna, Risopatrón y Tronco – Sistema de Glaciares Olivares y Juncal Sur – A la izquierda más al centro parte del Picarte y Federación – A la derecha cerro Altar)

Pocos han sido sus exploradores que se han adentrado en ella. Sabemos de algunos que han hecho cima en sus cumbres como el Picarte (5060), Federación (4997), Asociación (4775) que están muy apartados de cualquier zona poblada (y muy cerca de zonas mineras) y otros de mayor envergadura como el Tronco (5567), Risopatrón (5720) y Nevado del Plomo (6070) siendo este último  el más alto dentro de este circo de cerros. Me faltan varios más pero no es la idea describirlos sino adentrarnos en el sistema glaciológico existente.

Sabemos que el equipo de Jordán estuvo por estos lares en trabajos de preparación para el Everest lo que por sí da a nuestra capital un enorme valor agregado al tener zonas de entrenamiento en caso de querer realizar cerros en los Himalayas. Otros han incursionado por sus glaciares buscando cimas o en trabajos científicos pero no fue sino en el año 2008 cuando Elías Lira y Sven Gleisner lo cruzaron de forma longitudinal en una epopéyica travesía en pleno invierno. Rompiendo todos los paradigmas y además pasando por alto a las grandes empresas que no los dejaban entrar irrumpieron con fuerza (mental y física) penetrando al cajón del Río Olivares por el paso del Cepo y subiendo por el costado oriente del Loma Rabona. Días les costó esta travesía hasta montar la rampla que los lleva al plateau del enorme glaciar que según sus propias descripciones es enorme. “Lo que más nos marcó y aún recordamos – dice Elías Lira-  fue la experiencia de adentrarse en lo inexplorado, y la soledad que nos rodeaba. El glaciar es gigante. Dentro de los años que llevo haciendo montañismo, es el sitio que más me ha marcado en términos de aprendizaje. Es impresionante que a pesar de estar muy cerca de Santiago se trate de un lugar súper aislado. Estando allí entiendes que ya no es necesario ir a sitios como Campos de Hielo Sur para hacer cosas de nivel”. (1)

Cuando leí por primera vez este reportaje sentí una profunda admiración por estos compañeros de disciplina. Uno ve los logros de cada uno de nosotros en lograr buenas cumbres pero el profesionalismo demostrado por este dúo es enorme. Hay muchos cerros por subir, muchas travesías pero esto es exploración y esa palabra es grande dentro de nuestro vocabulario. Convergen muchas cosas como el conocimiento, entrenamiento, fortaleza física, mental, trabajo en grupo y liderazgo. Esta exploración debía lograrla pero todavía quedaban muchas cosas por hacer y trabajar más aún.

La Exploración (Primeros Pasos)

Full motivados con mi compañero (Alfredo Silva) decidimos emprender con una ruta parecida. No tan avezada naturalmente pero ver la posibilidad de ejecutarla. La idea era entrar por el Plomo, pasar el glaciar Esmeralda, bajarlo por la cara sur del Osiecki, cruzar parte del glaciar Olivares Alpha y bajar por uno de los canalones entre el collado del Altar y Littoria. El cruce se veía largo y además había que portear mucho equipo.

Para eso,  además de haber realizado los cursos correspondientes en Enam hicimos uno de rescate en grietas ya que es travesía por glaciar. Hicimos muchos análisis de mapas, miramos el google earth, buscamos fotos, bajamos fotos, hicimos un programa completo de la travesía contabilizando días, comida, aportes calóricos diarios…o sea….nos quedaba claro de que no era una simple subida a un cerro de los andes, era un trabajo casi exploratorio ya que no teníamos muchos datos en mano.

Sacamos muchas conclusiones de lo conversado pero nos quedaba claro algo y era muy sencillo, la bajada no la conocíamos, vale decir, antes de realizar esta travesía quisimos conocer o darnos un asomo al glaciar para verificar parte de la ruta. Eso nos motivó naturalmente a planificarlo y fijar como objetivo ese collado que nos llamaba la atención. Al verlo con mapa en mano observamos que las curvas de nivel no presentaban complejidad en la bajada pero sabíamos que no podíamos jugar bajo especulaciones, o sea había que ir sí o sí. Escogimos como fecha el viernes 20 al 22 de Octubre del 2011 y sí las condiciones del tiempo lo permitían entonces solamente a incursionar, sin cerros, solo ver que había detrás del enorme portezuelo.

La Salida

No mucho que contar, lo típico, la pasada a buscar, la conversa en el camino, la entrada al parque, estacionar vehículo y a caminar. Es entrar por el parque de Yerba Loca por villa Paulina hasta llegar a Piedra Carvajal. No me quiero detener en la descripción ya que es conocido por muchos. Sabemos que Yerba Loca es un parque privado inserto en montaña con enorme potencial turístico ya que se encuentra un sistema de glaciares que descuelgan del cerro la Paloma y que puede ser visto de Santiago a solo quién le guste mirar la cordillera. También en mis reportajes he escrito sobre este lugar pero no es el fondo del asunto así que vámonos de lleno con lo que queremos leer.

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