La ruta arqueológica del Valle del Mapocho-Maipo y los desconocidos sitios ceremoniales de la Sierra de Ramón

Published On 16 Junio, 2021 | By Fulloutdoor |

Por Rodrigo Herrera Rubio – @rodrihero. Foto: Puesta de sol desde las cercanías de alto de las Vizcachas y Santiago bajo un manto de Smog. Andesjournal.

Los sitios arqueológicos prehispánicos del valle del Mapocho-Maipo, como algunos adoratorios o sitios rituales dispuestos para el culto de la montaña, fueron construidos por los enigmáticos primeros habitantes de nuestra cuenca: los “Mapochoes Incaizados”, como ha identificado en diversos estudios el reconocido arqueólogo Rubén Stehberg. 

Ciertamente, estos lugares son desconocidos para la gran mayoría de la comunidad y en la práctica, se encuentran abandonados y olvidados.

Célebres son, sin embargo, el enterratorio del Niño del Cerro El Plomo y el Pucará de Chena en la Región Metropolitana. Pero, ¿cuántas veces hemos visto con nuestros propios ojos estos lugares?

Lo cierto es que estamos perdiendo la oportunidad de aprender de estos sitios antecedidos por grandes travesías en las montañas, bosques y quebradas con ríos salvajes. 

El acceso, la ubicación y últimamente, el desconocimiento general del patrimonio arqueológico que tenemos a nuestro alrededor, son factores que impiden visitarlos y que de paso, los condenan al más vergonzoso olvido y muchas veces, a su destrucción. Este es el caso del “patrimonio arqueológico precolombino” de los valles del Mapocho-Maipo, que es más que nada un mito. 

Este lugar, a propósito, fue estratégicamente elegido por grupos Mapochoes por su vínculo con el agua, el sol y nevados (elementos centrales en la cosmovisión y filosofía de los pueblos andinos); formando parte de lo que podemos definir hoy como “una ruta arqueológica” ubicada en los faldeos y cumbres de nuestra cordillera central.

La ruta arqueológica de la cordillera central

Para la gran mayoría puede sonar extraordinario que, frente de la ciudad de Santiago y en las cercanías de la comuna de La Reina y Peñalolén, existen dos sitios arqueológicos —rituales o adoratorios— emplazados entre los Cerros Provincia y San Ramón, y cuya construcción está asociada al culto de la montaña, el agua y a las distintas divinidades del mundo andino. 

El Sitio Quebrada de Ramón 1 aproximadamente a una hora de distancia del Salto de Apoquindo. No existe huella ni señalizaciones. La única forma de encontrarlo es con coordenadas. Foto de Andesjournal.

Hablamos de los sitios arqueológicos Quebrada de Ramón 1 (QR1) y Lo Barnechea 23 (LB23), ambos estudiados científicamente en 2015 por el arqueólogo Rubén Stehberg y que, gracias a sus investigaciones, hoy podemos saber con certeza que fueron sitios erguidos con el fin de ‘venerar’ y sacralizar la Quebrada de Ramón en tiempos del Tawantinsuyu (1410-1541 d.C.). Abundante evidencia arquitectónica y de cerámicos fueron encontrados en ambos sitios.

Cabe destacar que el sitio QR1 fue descubierto en 1987 por Omar Torres, quien lo denominó originalmente como “cementerio de indios” (nombre que se cambia a Quebrada de Ramón 1 posteriormente, ya que dicho sitio no correspondía a un cementerio).

Y en cuanto al sitio LB23, este fue descubierto en 2004 por el operador turístico Víctor Troncoso Valencia (a casi 3 mil metros de altitud). 

Pero, ¿por qué nadie conoce estos sitios arqueológicos?

Hasta este punto, algunos pueden inferir que los sitios arqueológicos mencionados están dentro de lo que se conoce hoy como Parque Cordillera (Asociación Parque Cordillera), dependiente de la Municipalidad de Las Condes, que por cierto incluye el Parque Aguas de Ramón. Sin embargo, estos son desconocidos por muchos. 

Una duda razonable que nos invade es, ¿por qué estos sitios arqueológicos no están siendo visibilizados, mantenidos y promovidos como atracciones culturales y naturales para la comunidad? 

Revelar la ubicación de QR1 y LB23 constituye lamentablemente una amenaza más que una oportunidad. Estos dos sitios ceremoniales o de culto hacia la montaña y a las divinidades andinas, se encuentran en una situación de total desprotección, en extremo vulnerables.

Cuando ambos sitios fueron investigados científicamente durante 2015 (con financiamiento Fondecyt), la noticia de estos “descubrimientos” logró acaparar la atención mediática e incluso se habló de un Santiago Inca”. 

Pero la realidad es que, hasta el día de hoy, permanecen en la más absoluta desprotección y en el olvido por parte del Estado y también de la comunidad.

Andesjournal, una nueva iniciativa de periodismo de investigación independiente que busca visibilizar y contribuir con el rescate de la memoria y patrimonio ancestral de los Andes, logró visitar el sitio Quebrada de Ramón 1 el 26 de mayo de este año (a vísperas del día del Patrimonio cultural), junto a un equipo de voluntarios para realizar un registro audiovisual in situ

Finalmente, encontraron que el sitio está siendo dañado por la acción de terceros.

Vista de Santiago, Alto las Vizcachas y más atrás el Cerro Manquehue desde el sitio arqueológico Quebrada de Ramón 1. Se puede distinguir como las murallas han sido parcialmente destruidas. Foto: Andesjournal.

La muralla principal de la estructura mayor (R1) se halló intervenida para la confección de una fogata.

Muro de la estructura principal del sitio Quebrada de Ramón 1. Rodrigo Herrera Rubio.

Más detalladamente, se encontró en el lugar una malla metálica para hacer parrillas, además de botellas de plástico, leños y abundantes restos de excremento de vaca y caballos, lo que indica de manera inconfundible que el sitio ha sido utilizado como lugar de campamento por vaqueanos o arrieros de ganado. 

Detalle de la fogata y parrilla encontrada en QR1 el día 26 de mayo de 2021. Foto de Rodrigo Herrera Rubio.

Como resultado, tras la divulgación del penoso estado del sitio QR1 a través de redes sociales, el equipo de Andesjournal recibió unas fotografías sobre el reciente estado del Pucará de Chena, que tristemente también ha empezado a utilizarse como sitio público de parrilladas.

Estado actual del Pucará del Cerro Chena. Foto de Gonzalo Baeza, tomada el 25 de Abril de 2021. Se puede ver a simple vista el grado de intervención y parrillas improvisadas.

¿Vale la pena restaurar estos lugares ancestrales?

Realmente hay que preguntarse si vale la pena valorar, proteger y restaurar estos sitios arqueológicos. Tenemos que preguntarnos si estos sitios, que fueron construidos hace más de 500 años, tienen algo que enseñarnos.

En el sitio Quebrada de Ramón 1 se estudiaron cuatro estructuras. Vista de la excavación “R3”, que a duras penas se puede reconocer. Rodrigo Herrera Rubio.

También tenemos que hacernos la pregunta acerca de nuestro rol individual como ciudadanos, amantes de la naturaleza y de la historia; sobre nuestro patrimonio arqueológico ancestral y su supervivencia.

Los sitios arqueológicos no sólo representan una oportunidad inigualable de educación y encuentro con el pasado. También representan un recorrido simbólico a través de la historia natural y ancestral de los valles en que vivimos.

Los responsables tras un patrimonio de calidad

Antes de nosotros, coexistieron en la cuenca de Santiago las culturas Llolleo, Bato, Aconcagua, Mapochoes, Picones o Picunches, Chiquillanes, y los denominados Guaicochas. También, diversos mitimaes, entre ellos, los Diaguitas.

Cabe destacar que los nombres dados a los primeros habitantes de la zona central son nombres arqueológicos. No se sabe a ciencia cierta cuáles eran sus verdaderos nombres. En síntesis, podemos afirmar que este valle fue siempre muy cosmopolita.

Quienes visitamos la Cordillera de los Andes, cualquiera sea el propósito, tenemos sin duda un rol y una responsabilidad en salvaguardar los distintos sitios arqueológicos emplazados en los alrededores de las ciudades y de nuestra montaña. 

El hiking hasta el sitio arqueológico Quebrada de Ramón 1 desde La Plaza en San Carlos de Apoquindo ofrece diversas vistas de la Sierra San Ramón. Foto de Andesjournal.

Somos nosotros, nosotras, o como ustedes quieran identificarse, quienes podemos jugar un rol de embajadores frente a nuestra familia, amigos, conocidos, etc., y así correr la voz acerca de estos sitios ancestrales que hoy se encuentran sufriendo la ignominia.

Debemos comprometernos en acción y compromiso para así liderar una efectiva apertura de lo que debiese ser una ruta arqueológica y patrimonial de calidad: accesible, protegida y de clase mundial.

**Rodrigo Herrera Rubio es periodista, montañista y escalador aficionado. Fundador de Andesjournal y director del documental “El Niño del Plomo”.

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