Naves pesqueras amenazan la conservación de las ballenas azules

Published On 5 febrero, 2021 | By Fulloutdoor |

Fotografía: Elianne Dipp en Pexels

Estudio señala que hasta 1000 navíos pueden llegar a transitar por las zonas de alimentación de este cetáceo cuya conservación se encuentra amenazada

Un estudio publicado este lunes uno de febrero en la revista Nature, realizado por académicos del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas de la Universidad Austral, levantó la alarma sobre las colisiones con naves producto de alto tráfico pesquero en las aguas del sur de Chile amenazan la conservación de las ballenas azules, las que ocupan estas áreas para alimentarse.

El artículo titulado: “Defining priority areas for blue whale conservation and investigating overlap with vessel traffic in Chilean Patagonia, using a fast-fitting movement model”, señaló que las ballenas deben lidiar con hasta 1000 barcos que se mueven diariamente mediante una importante área de alimentación en el este del océano Pacífico Sur. 

“Sabemos dónde están las ballenas, pero también sabemos que su población total es muy baja en esta área. De hecho, según nuestra investigación, podrían llegar a entre 200 y 700 personas”, comentó Luis Bedriñana- Romano, investigador a cargo del artículo, a The Guardian.

Según explicó la investigación, los científicos llegaron a determinar los patrones de alimentación del cetáceo más grande encontraron que el 83% de las embarcaciones que recorrían diariamente estas zonas, pertenecían a la industria salmonera, las que se extienden en el área del norte de la Patagonia chilena.

“Cualquier incidente de colisión [que resulte en] la muerte de estos animales representa una amenaza real para su conservación”, explica Bedriñana- Romano.

Gracias al seguimiento satelital de estos cetáceos que pueden alcanzar 150 toneladas y medir hasta 30 metros de longitud, se pudo determinar dónde existe mayor probabilidad que ocurran choques con barcos para esta especie, que ha regresado en grandes cantidades a las aguas antárticas.

“Las observaciones de campo que hemos realizado indican que cuando las ballenas azules se alimentan, prácticamente solo prestan atención a esta actividad”, explica Rodrigo Hucke-Gaete, coautor del estudio.

Las ballenas recorren estas aguas en busca de alimentarse, consumen una gran cantidad de energía para encontrar y consumir su alimento principal, el krill. Es por esto, que los científicos han solicitado a la industria pesquera que se asesore para implementar medidas de protección de estos mamíferos.

“Esto las hace más propensas a ser golpeadas por barcos y particularmente por la noche, cuando, según otras investigaciones, las ballenas están en promedio más cerca de la superficie como resultado de que su comida también sube a la superficie”, comentó Hucke- Gaete a The Guardian.

Las aguas de la Patagonia chilena permiten un escenario beneficioso para permitir la alimentación de las ballenas, quienes pueden encontrar en espacios como el Golfo de Ancud, el Estrecho de Reloncaví, la desembocadura del Canal de Moraleda y la costa occidental de la Isla de Chiloé,  lugares de gran proliferación de biodiversidad marina precisos para su alimentación. Es por esto, que esperan y ofrecen su ayuda a organizaciones de la industria pesquera para evitar colisiones fatales de estos mamíferos ya sea con navíos, como con granjas de salmón.

“Entre las flotas de barcos estudiadas, el tamaño incomparable de la flota acuícola indica que esto podría desempeñar un papel decisivo en la modulación de las posibles interacciones negativas entre barcos y ballenas en el norte de la Patagonia chilena. Los resultados de este estudio señalan claramente áreas específicas donde se necesitan acciones de manejo urgentes, especialmente considerando el número indeterminado de choques con embarcaciones y los niveles de exposición al ruido en la región”, cerraron en entrevista con el periódico británico.

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