Dani Navarrete: “Amor incondicional hacia los cerros”

Published On 11 enero, 2021 | By Fulloutdoor |

Conoce el camino que llevó a la trail runner chilena Dani Navarrete a enamorarse de los cerros y dedicar su vida a ellos

El viernes en el instagram live de FullOutdoor, conversó la destacada trailrunner nacional Daniela Navarrete. En esta íntima entrevista Daniela repasó su vida mediante fotos, desde su infancia, su incursión en el tenis, sus estudios y, obviamente, su llegada a la montaña y el trail running.

Antes de repasar todo el proceso, Daniel comenzó esta entrevista con una evaluación de un 2020 distinto. Este año, marcado por la pandemia del covid 19, obligó a reflexionar y reinventarse en un contexto de cuarentenas.

“Fue intensa la pandemia, creo que todos sacamos lecciones, buenas o malas. En lo particular fue reinventarme, ingeniarse para salir de la nube negra. Sobre todo para nosotros que estamos acostumbrados a estar en contacto con la naturaleza todo el tiempo, el vernos encerrados, tratar de botar esa energía que tenemos acumulada siempre, trabajar también de una manera totalmente distinta. Finalmente, creo que somos un animal de costumbre, tuvimos que acostumbrarnos y empezó a salir bien dentro de lo difícil que fue. El conectarse con la gente, el valorar lo que hacemos, estar afuera, respirar, el viento, todo eso. Uno siempre tiene que ver lo positivo y tratar de llenar el vaso. Por ahí también el valorar la salud fue clave para todos”, rescata Daniela.

Esta evolución en diferentes parámetros de la vida, forzada por un contexto de crisis, permitió la reflexión sobre cómo poder avanzar a nuevas formas de vida, desde cómo trabajar hasta cómo relacionarnos.

“Los cambios son necesarios, parte de la vida, si te quedas siempre igual no avanzas. Creo que necesitamos todos ir para adelante. Es duro, es difícil, económicamente como país, es muy complicado. Sé que suena a frase cliché, pero cómo vamos a seguir avanzando si no nos pone en esa situación incómoda de cómo reinventarnos, cómo ganar lucas, conectarnos con nuestros amigos, cómo trabajar. Nos enseña que al final, está en uno el cambio”, comenta la trailrunner.

Desde sus inicios conoció la motivación desde la visión de su madre, quien no solo la incitaba a crear, a ser histriónica, sino también le mostraba un ejemplo de mujer empoderada y deportista.

“Mi mamá es un ejemplo, idola máxima, la amamos. Ella es lo más motivada que hay, ha corrido la maratón de Santiago, carreras de trail, entrena tres veces a la semana, no perdona la posibilidad de salir, hoy tiene 75 años, es un ejemplo para nosotras, es una mujer super empoderada y desde que tengo uso de razón que quiero ser como mi mamá”, cuenta Daniela Navarrete.

En esa actividad deportiva, un lugar donde se encontró fue como scout, donde las aventuras y campamentos comenzaron a hacerse un recurrente en su niñez.

“Mi primer campamento fue en Huerquehue, imagina si ahora es bonito antes era mucho más, sin tantos caminos. Los scouts te enseñan mucho el contacto con la naturaleza, ayudar a los demás, si tuviera hijos también me gustaría que tuvieran esa experiencia”, dice la Dani.

Uno de los deportes que practicó y dejó en ella marcas y enseñanzas fue el tenis. Éste la acompañó entre los siete y los 16 años, luego hizo una pausa durante los últimos años de enseñanza media, y volvió con todo en la universidad, donde formó parte de la selección de la casa de estudios, para después dedicarse a ser profesora de tenis como primera experiencia profesional.

“Jugué tenis desde los 7 años, que no le pegaba ni al quinto bote. Nunca fui muy buena para el tenis, me gustaba mucho ir a entrenar. Aprendí que tenía que entrenar para jugar con los amigos que yo quería tenía que entrenar todos los días, madrugar, cuando había campeonato tenía que descansar antes, pasar los veranos entrenando. Fui hija del rigor en el tenis, porque quería ser parte de un grupo de élite donde yo entrenaba”, dice Daniela.

Fue así como el tenis, que estuvo ligado a su juventud, aportó con valores de superación desde lo psicológico y resiliencia. Esto la ha llevado a pensar sobre la importancia de practicar deportes, independiente de cual, ya que cada uno entrega enseñanzas que son útiles para la vida.

“Es un mundo que te ayuda a descubrirte y solucionar barres sicológicas. El juego es super simple, tienes que pasar la pelota de un lado a otro de la red, pero ahí depende de cómo la pasas. Que finalmente te devuelven la pelota, no donde quieres que te la devuelvan, la tienes que ir a buscar para pasarla. Tienes que cambiar rápido tu mentalidad, nunca quedarte con el punto anterior. Los deportes en general son muy bonitos, tienen una cantidad de valores y semejanzas a la vida”, dice Daniela.

Con estos conocimientos la montaña y el deporte outdoor apareció con fuerza de la mano de su carrera universitaria. Si bien tuvo la incertidumbre de si estudiar educación física o teatro, finalmente se decantaría por la primera debido a lo económico.

“Llegué porque la universidad tenía profesores increíblemente buenos, uno de ellos Jorge Cajigal, fisiólogo y coach de grandes corredores de mountainbike. Él, en su búsqueda de hacer el aprendizaje más significativo, fuimos a una clase de fisiología en el San Ramón. Ahí partimos con el Pochoco y de ahí al San Ramón, de una. Lo que más me marcó fue encontrarme en la montaña pura, sin nada alrededor, con nieve. Cuando subes una montaña, la bajas, llegas a tu casa y te das cuenta lo que habías hecho, dije que podía mucho más”, recuerda Daniela

Sería de la mano de su universidad que tendría un ramo de montaña, dicha especialidad le permitió conocer el mundo del montañismo, las sensaciones de alcanzar sus primeras cumbres y, finalmente, terminar de enamorarse de los deportes outdoor.

“En la universidad hicimos la especialidad de montañismo. Un ramo increíble con, con compañeros increíbles. Hicimos cordadas, cosas muy difíciles, fue muy bonito aprender todos juntos. Posterior a eso seguí viajando bien outdoor, y llegó un minuto que me quería ir a las Torres del Paine, pero nadie podía cuando quería ir. Entonces me dije que si seguía esperando a que alguien me acompañara a hacer algo que quiero, podría estar todo el día esperando. Le pedí la mochila a mi hermana, pesqué mi cocinilla y me fui sola a las Torres del Paine, fue como cinco años de aprendizaje de la universidad resumidos en una semana. Aprendí muchísimo y de ahí no paré, empecé a ir a cerros, parques nacionales. Siento que aún tengo mucho que aprender del montañismo, hay que estar muy atento porque está muy expuesto, y el ser ignorante sobre los riesgos te hace más atrevido. Todas estas experiencias me llevaron a un amor incondicional hacia los cerros”, cuenta Dani.  

En esta búsqueda de experiencia, Daniela llegó a las carreras de trail running, primero a los 21 y en segunda instancia a los 50 kilómetros. Conoció a la comunidad y se sintió motivada para formar parte de esta, desde ahí no paró.

“Altos de Cantillana, corrí los 21 kilómetros en el 2014. Te mueres lo que fue esa carrera, en la meta llegué y empezaron a llegar los de 42, creo que esa la ganó el Isra Escudero, yo alucinada con esa máquina, todavía. Llegó la Nico Saltamontes, alucinada pensando que quiero ser como ella. Luego llegó Oscar Quiroz con un grupete de gente pasándola excelente. Pensaba que quería ser parte de eso, ser parte de esa comunidad. En esa carrera fue mi mamá y mi hermana a esperarme a la meta”, recuerda Daniela Navarrete       

Puedes revisar la entrevista completa con la trailrunner Daniela Navarrete en nuestro canal de Youtube o en nuestra página de Instagram. No olvides compartir e indicar quién te gustaría que participara de uno de estos lives.

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