Tomás González: “Este proyecto, este cáncer, es una irresponsabilidad tremenda, que puede amenazar a todo el abastecimiento de agua de la región metropolitana”

Published On 16 diciembre, 2020 | By Fulloutdoor |

Revisa y comprende cómo se gestó uno de los proyectos energéticos más polémicos y mediáticos del último tiempo, conoce cómo se forjó Alto Maipo y las campañas para evitar su impacto a la conservación del agua.

Este miércoles 16 de diciembre, en FullOutdoor, conversamos con Tomás González, integrante de la Coordinadora Ciudadana No Alto Maipo.

“Son más de once años de que este proyecto, o cáncer, empezara a hacerse realidad en el cajón del Maipo. Corría el año 2009 cuando en la comunidad nos enteramos que la empresa AES Gener estaba ideando Alto Maipo, el que en sus primeras ideas que nos llegaban era de un proyecto ecológico, central de paso, que el río no se iba a ver afectado, tecnología de punta. Nuestra primera impresión fue que era interesante, que vamos a revisar qué es, y nos encontramos con este mega proyecto, gigante, que va a tomar tres ríos que dan al río Maipo: El volcán, el yeso y el colorado. En vez de una central de paso que toma el agua y la devuelve al mismo río, toman el agua de estos tres ríos y la devuelven 100 kilómetros más abajo al Maipo, antes de llegar al Maipo tomaban esas aguas, la meten a sus vasijas y la devuelven directamente al Maipo. Esto no es una central de paso, es un túnel de 70 kilómetros de largo con seis a ocho de diámetro. Es lo mismo que un embalse, es un embalse entubado en que su capacidad total de almacenaje es de dos estadios nacionales llenas de agua y tienen que contar con esa cantidad todo el tiempo para producir la capacidad que quieren producir. Este es uno de los argumentos que utilizamos, porque este argumento de que generan 530 mega watts los ministerios lo tomaron con muy buenos ojos, pero solo es así porque lo tomaron con registros de hace 60 años atrás, agua que está totalmente distinta a la que llevan hoy, con un 30% menos. Siempre hemos dicho que este proyecto está sobre dimensionado, la cantidad de agua que van a mover dejaría sin agua  estos tres afluentes y otros que rodean el túnel como el estero Manzanito, las reservas de agua de la laguna negra. Este proyecto, este cáncer, es una irresponsabilidad tremenda, que puede amenazar a todo el abastecimiento de agua de la región metropolitana. Se está poniendo en riesgo donde nace el agua, que pone en riesgo la sostenibilidad de este recurso tan estratégico como es el agua”, explica Tomás.

Si bien esta situación preocupó a los habitantes del Cajón, estos comenzaron con un proceso judicial para intentar evitar que se pudiera continuar el avance, luego decidieron salir a las calles, pero parecía que no se les escuchaba y que el foco no estaba en la protección de esta zona.

“En eso hemos estado once años donde ha pasado de todo, en un momento confiamos mucho en el poder judicial, en la judicialización del proyecto, en los abogados, en los grupos que se formaron que fueron cambiando su postura, nos dimos cuenta que hay que tener mucha capacidad  económica y técnica para poder enfrentarse a un mega proyecto. Esas batallas judiciales aún no se han perdido pero la mayoría que se iniciaron sí. De a poco comenzó a despertar la esperanza de defender el agua y los ríos, pero estábamos justo en la coyuntura de Patagonia sin represas. La gente se reunía todos los viernes por no HidroAysén, y nosotros tratábamos de ir a hacer ruido por No Alto Maipo, pero empezó a quedar un poco relegado”, dice González.

El proyecto se mantenía en un avance lento y cansino, no sumaba el apoyo necesario desde lo económico para poder consolidar su avance y comenzar faenas más profundas, que afectaran diametralmente la composición del Cajón, esto hasta el ingreso de Antofagasta Minerals en el proyecto energético.

“Desde el año 2009 al 2013 no conseguían un financista nacional, con el que varios bancos entregarían el apoyo y se calzarían con este proyecto, pero los inversionistas lo encontraban muy riesgoso, con muchos puntos débiles. En ese momento conversaron con Luksic, con Antofagasta Minerals, para que este proyecto al ser ejecutado entregara energía a la minera los  pelambres en la cuarta región. Ahí llegó el financiamiento, el contrato aún está vigente, pero en ese momento Luksic se hizo dueño de un 40% del proyecto, además del contrato por la venta de energía. Además tuvo un cambio de directorio  en Aguas Andinas, lo que produjo un cambio de postura por parte de aguas Andinas, quienes en un momento plantearon que este proyecto podía vulnerar el agua potable de Santiago. Hay que recordar Aguas Andinas también es una transnacional y cuya principal función es entregar agua potable a Santiago. Cuando se produce este cambio de directores, aguas Andinas se vuelve aliado del proyecto e incluso entrega agua de la Laguna Negra y Lo Encañado para que pueda ser utilizado en la generación hidroeléctrica, que fue liberado por la coordinadora, que nos dimos cuenta del negocio millonario  que estaban haciendo estas dos transnacionales con el agua de todos. En este proceso Aguas Andinas estaba incumpliendo su contrato de proveer agua potable, y estaba ingresando a otro negocio como el energético. Esa es una campaña que estamos sacando a la luz, que queremos mostrar en estos momentos”, recuerda Tomás González.

Con el apoyo de Luksic y compañía, el proyecto comenzó a surgir y contaminar tanto socialmente como ambientalmente, ya que convirtió el Cajón del Maipo en una verdadera faena minera . Esto, hasta el retiro del empresario, luego de los malos resultados financieros que entregaba Alto Maipo.

“Desde el ingreso de Luksic varios bancos: el Banco Interamericano del Desarrollo, el Banco Mundial, un banco Neruego el BND, un banco alemán y cuatro chilenos: Banco Estado, BCI, Coprbanca e Itaú, se alinearon en financiar el proyecto y comenzar su construcción en 2014. Ahí comienza la construcción fuerte, antes solo muestra preliminares. La línea base ya había quedado desfasada, se ingresó otro proyecto porque habían tocado otros caudales, el cambio climático no había sido considerado, no habían considerado el impacto social de 4500 trabajadores en la comuna, que de un momento a otro se llenó de camionetas rojas, trabajadores, buses y minibuses, desde las cinco de la mañana hasta las 12 de la noche. El Cajón del   Maipo empezó a ser una faena minera tremenda desde ese momento, con camiones incluso de Luksic naranjos grandes. El foco se trasladó a Antofagasta Minerals y su ingreso al proyecto. Fue tan grande el impacto a su familia y a su persona que Andrónico sacó este video, que fue un balazo en los pies a mi gusto, que el proyecto fue un impacto negativo para todo y decidió retirarse a principios del 2017, asumiendo una pérdida de 350 millones de dólares”, comenta Tomás

Cuando parecía que las posibilidades del proyecto decaían, diferentes capitales privados realizaron inversiones, principalmente por parte de quienes ya estaban implicados en el proyecto, para reflotarlo y volver a la carga.

“Fue una irresponsabilidad tan grande hacer este proyecto porque no hicieron un estudio hidrogeológico, porque no sabían dónde iban atravesando la roca, por lo que solo se iban abriendo espacio con explosiones o con estas tuberías gigantes. Esto produce que muchos túneles se les desarmaron, se les caía material, no sabían con qué tipo de roca se iban a encontrar, estaban con distintas fallas. Fue tan lento el proceso de túneles que Luksic se retira y en 2017 el proyecto estuvo a punto de pararse porque se declararon en default técnico, económico. Los que lo reflotaron fueron Strabag, la compañía contratista que estaba construyendo el proyecto, comprando el 7% y con la idea de entrar al mercado sudamericano en la construcción de túneles. Lo otro que lo salva con dinero es Aescorp, la filial de AES Gener, que tiene brazos por todo el planeta de energías termoeléctricas. Ahí se continuaron los trabajos, el proyecto que inicialmente costaba 700 millones de dólares, ya estaba costando 3500 millones de dólares siendo el mega watt más caro por dólar invertido del planeta”, dice González.

Con estos antecedentes, la pregunta de la razón por la obstinación con llevar a cabo este proyecto estaba clara. Así fue como desde la coordinadora llegaron a instancias internacionales para poder plantear su malestar, dándose cuenta que existía un entramado que blindaba este proyecto. 

“En ese momento presentamos quejas a los bancos internacionales y nos dimos cuenta del entramado que había formado AES Gener con distintas aseguradoras, incluidas algunas del estado estadounidense, por lo que si la inversión inicial no funcionaba la aseguradora respondía. Eso fue algo que nos costó darnos cuenta, que un proyecto tan malo genera movimiento en todo el planeta y rentabilidad, es algo tan flexible que todavía no lo entiendo”, expone Tomás González

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