Tito Nazar: “El fin del ser humano es conocerse a sí mismo”

Published On 9 diciembre, 2020 | By Fulloutdoor |

Fotografía: Tito Nazar (@tito.nazar)

Para Tito, uno de los fundadores de Soy Ultra, la montaña es un espacio donde nos encontramos con nuestros verdaderos sentimientos, visitarla en soledad es un ejercicio que nos ayuda a conectarnos con ella y enamorarnos al final

Las primeras experiencias en la naturaleza de Tito fueron a muy corta edad, a los seis meses de edad, acompañando a su padre que  era buzo, pescador y cazador, siendo la caza lo más fácil por temas logísticos. Desde ahí, la vuelta para conectarse con las bases ha sido larga, luego de practicar motocross volvió a las bases y se dirigió a hacer la O en Torres del Paine a los 20 años.

“Montañismo empecé muy tarde, empecé con el monte Tarn, que está en la región de Magallanes. Fuimos con mi papá y un amigo de ese entonces, y lo pasamos súper mal. Ese fue mi primer intento de querer subir montañas”, recuerda Tito Nazar respecto de su primera “tontera” que lo llevaría cada vez más a irse desafiando.

En estos espacios, en su soledad, es donde Tito se encuentra a sí mismo. Estos desafíos se fueron convirtiendo paulatinamente en el centro de su vida, donde podía sentirse auténtico.

“Para mí la vida en la ciudad no tiene sustancia, es algo insustancial. Para mí, lo único que tiene sustancia real, a pesar de ser inexplicable tiene sustancia emocional, peso gravidez es estar solo en la montaña. Moverse por la montaña, hacer actividades en la montaña es lo único que para mí tiene sustancia”, explica Nazar.

Esta búsqueda de la sustancia, de conocerse a sí mismo, es la que lleva a determinar la montaña como su espacio más natural, alejado de las relaciones interpersonales y cercanas a lo más original, a la realidad.

“Cuando la gente vuelve de la montaña y dice cosas como: ‘back into reality’ pienso que triste es su vida que esta sea su realidad, para mí la realidad es la montaña y esto es solo una matrix, para mí la vida en la ciudad es super compleja, a pesar de que soy un ser super social no me gusta hablar. Hablo tonteras porque soy una persona superficial, porque la ciudad es superficial. Como te digo, voy al cerro porque, para mí, esa es la vida real, eso es vivir, no es un hobby, es estar vivo. Sin la naturaleza para mí sería extremadamente complicado vivir”, comenta Tito.

Para Tito, identificarse y sentir la montaña no pasa por visitarla con amigos una vez y subir fotos a redes sociales. Hay un camino mucho más profundo que debe hacerse en pro del conocimiento. En la medida que se construya un puente entre los espacios de montaña y la emocionalidad de cada persona es que se generará un vínculo que permita, no solo que obtengamos todos sus beneficios, sino también la real preocupación y su conservación. Es por esto que el deportista de ultra distancias recomienda acercarse a personas que tengan estos conocimientos y que puedan abogar por buenas primeras experiencias.

“Bueno, la primera recomendación, ligada a que el ser humano regularmente no sabe ni caminar por el cerro, es que se puedan asociar a alguna agrupación seria de club de montaña. En el fondo es con quién voy al cerro, es que se metan a un club de montaña, ojalá no a un club privado, sino que a uno sin fines de lucro o que tenga ciertos estándares según los estatutos. Si eres de Santiago, para irlo aterrizando, recomiendo que se metan al Club Alemán Andino o Wuechupun, en el resto de Chile lo mismo. Que se metan a un club,  que va a ayudar a dos cosas: primero te van a llevar y segundo te van a educar. La educación va muy de la mano de la montaña. En el intertanto te puedes culturizar, entender y enamorar”, comenta Tito Nazar.

Por el contrario, no recomienda que las primeras visitas a la montaña vayan ligadas a una condición deportiva ya que la búsqueda del rendimiento puede afectar la percepción de la experiencia y condicionar la relación que se empiece a gestar entre este tipo de ambientes y la persona propiamente tal. Si el vínculo con la montaña se ve guiado por lo deportivo o por lo relacional con el grupo al cual participas y no por el amor, para Tito, termina siendo superficial.

“No recomendaría mucho a las personas que se metan a correr, a un club de running, porque la etapa del enamoramiento creo que se ve interrumpida porque está muy metido el performance. Creo que el performance puede enmascarar y encubrir el amor, porque queda muy al final del camino porque está muy mezclado con el exceso de socialización, la falta de conocimientos, porque estos se enfocan más en la performance y no en entender la montaña, sus procesos de glaciología, ese tipo de cosas quedan de lado”, recomienda Nazar.

Dentro de la región metropolitana, particularmente en Santiago, según cree el atleta de ultras distancias, se encuentran grandes condiciones para poder acercarse de forma correcta a la montaña. Esto porque hay tanto condiciones naturales como de conocimiento a la mano de quienes deseen enamorarse de estos ambientes montañosos.

“Primero que todo la montaña la tienes al lado, está cerca, y esa es la gran ventaja, además de la obvia de que ha montañas demasiado grandes, tienes montañas monstruosas, muchos valles y mucha verticalidad. Esa es una de las principales ventajas que tiene la región metropolitana. Además, hay demasiada gente haciendo montaña, si quieres hacer algo y te falta con quien, en Santiago siempre vas a encontrar alguien motivado. Santiago debe ser lejos uno de los lugares más fáciles porque el clima es estable, hay mucho calor, vas a encontrar clubes de montaña, hay gente seria haciendo montaña. Eso no pasa en muchas regiones, es por ejemplo la razón por la que me fui de mis tierras  (Magallanes): faltan motivados, conocimiento y no estaba teniendo ninguna de las dos.  Santiago tiene verticalidad, montañas gigantes, todo cerca y demasiada gente que sabe lo que está haciendo, lo que lo hace muy buena escuela”, opina Tito Nazar.       

Esta condición tan prometedora para el desarrollo de deportes de montaña y de salidas para conectarse con este tipo de espacios de naturaleza. Pero, como las condiciones permiten una mayor visita a estos lugares, esto lleva a que no siempre quienes visitan tomen los resguardos necesarios tanto para su cuidado personal como para la protección de la montaña.

“Uno de los grandes problemas de ir a la montaña en grupo es eso, que también hay más daño a la montaña. Más gente usándola, más gente ensanchando el sendero, más gente saliéndose del sendero, más gente haciendo ruido. No lo veo mucho como una ventaja, es bonito y todo pero no sé si la gente esté cuidando la montaña. La gran responsabilidad está en que el gobierno debe ordenar urgentemente Conaf, Conaf está a cargo de proteger los bosques y en el fondo no tiene una beta muy turística. Está muy atado en leyes y en presupuesto para poder hacer parques según las necesidades del siglo XXI. Los parques privados también andan de una forma bien precaria, creo que hace falta también una inversión por parte de ellos en materia de infraestructura, en mantenimiento de senderos, por lo menos en la región metropolitana. Al final es un problema bien sistémico, si el Estado no está haciendo las cosas bien, los privados adquieren estos terrenos para cobrar entrada por ingresar, pero no veo que estén haciendo inversiones, plantar arbolitos no es suficiente y no lo hacen todos”, comenta Tito

En esa misma línea, debe existir una política en materia educacional combinada que permita que desde las bases de la formación las y los jóvenes tengan incorporada la naturaleza, sus cuidados y beneficios. Porque para aplicar políticas donde se intenta incentivar a Santiago como una capital del turismo de montaña, también deben ir acompañadas de la educación necesaria para serla.

“Las primeras personas, en Santiago, que te pueden acercar a la montaña son los profesores de educación física, pero no tienen formación de montaña sino de performance. Hay un tema formativo en que nadie sabe muy bien qué está haciendo y por qué. Al final mucha gente se está acercando a la montaña por tema de distracción y no sé por qué al final todos estamos creyendo en esta fantasía de que porque fuiste una vez te vas a convertir en mejor persona y no vas a contaminar, es mucho más complejo”, comenta Nazar. 

Respecto particularmente de iniciativas como el día internacional de la montaña, que buscan incentivar la visita de más personas a la montaña para potenciar el conocimiento de estas, Tito considera que son necesarias pero que deben ir de la mano de unas políticas comunes que permitan aumentar la educación y el cariño por la montaña.

“Necesarias. Creo que es correcto, creo que todo camino es correcto, pero lo peligroso de este tipo de cosas es que no van de la mano de la educación. Una cosa es llevar más gente a caminar y otra es ayudarlas a despertarse con ese caminar. Eso es muy difícil, porque la mayoría de las personas van al cerro por distraerse, por un hobby, por cambiar el aire y esa no es la forma de acercarse a la montaña, no es la forma de hacer nada en la vida. Las cosas deberían hacerse con más intención, con esta viene el entendimiento, a través de este puede generar una conexión, que puede convertirse en amor, y el amor hace que no hagas daño a las cosas. Estas cuatro palabras conllevan un proceso mucho más complejo que un acercamiento a la montaña. Si la pregunta es queremos un acercamiento a la montaña, absolutamente sí, pero faltan tres pasos más para hacer lo que todos queremos lograr, que es el amor”, explica Tito Nazar.

La invitación de Tito va de la mano de la idea de que debemos conocernos a nosotros mismos, siendo la montaña un espacio con especial potencial para realizarlo. Pero, este no es el único camino, ya que el contacto con la naturaleza en sus distintas expresiones eco sistémicas puede generar beneficios tanto físicos como mentales. El desafío es volver a lo más intrínseco, lo natural, lo primario, y hacerlo de la forma más auténtica posible.

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