Estrella de Belén: Conjunción planetaria entre Júpiter y Saturno

Published On 21 diciembre, 2020 | By Fulloutdoor |

Fotografía: Bernardo Vosgerau en Pexels

El evento astronómico conocido volverá a ocurrir en el cielo nocturno, donde los dos planetas más grandes del sistema solar se alinearán y serán visibles desde la tierra.

Los eventos astronómicos no se detienen durante este cierre de 2020, es así como un nuevo hecho concentrará vistas en el cielo. Esta vez, a diferencia del eclipse vivido a principios de mes, será el cielo nocturno que sorprenderá a los testigos del efecto astronómico conocido como “Estrella de Belén”, que se podrá vislumbrar este 21 de diciembre.

Este evento astronómico se puede entender como una conjunción de Júpiter con Saturno, esta alineación planetaria no se observaba hace 800 años y no volvería a repetirse hasta el 15 de marzo de 2080. Esta alineación planetaria entre la Tierra, Júpiter y Saturno se vivirá en Chile durante el solsticio de verano, convirtiendo esta experiencia en algo aún más histórico.

Para quienes deseen ser testigos de este evento, dependiendo de las condiciones meteorológicas, la conjunción debería ser apreciable a simple vista. Esto porque el efecto Estrella de Belén, donde la luminosidad de ambos astros los hace ver como uno solo, es detectable, incluso, en espacios de alta contaminación lumínica como grandes ciudades. A su vez, esto se debería a que ambos astros son de los más luminiscentes en el cielo nocturno.

Si bien el espectáculo es divisable a simple vista, se recomienda utilizar telescopios para los más fanáticos de la astronomía, ya que podrás dilucidar incluso algunos satélites de Júpiter o los anillos de Saturno. Esto porque ambos astros estarán separados por una distancia inferior a la del diámetro de la luna llena.

Cabe destacar, que este tipo de alineaciones ocurren cada 20 años según ciclo planetario, pero lo que hace especial a este caso es la gran cercanía que van a presentar durante esta noche, ya que estarán separados a una distancia de 810 millones de kilómetros. Este fenómeno por parte de los dos planetas más grandes del sistema solar no había ocurrido desde el 16 de julio de 1623, año en el cual la proximidad entre ambos astros se vio empañada por la cercanía de ambos con el sol, lo que dificultó su apreciación por parte de los testigos en tierra.

Para encontrar antecedentes de la última gran conjunción que pudiera ser divisada a simple vista y de forma plena, hay que remontarse al lejano año 1223, como la que ocurrirá este lunes 21 de diciembre.

La distancia temporal entre un evento y otro se debe a los ciclos planetarios de cada uno de los astros. La tierra demora un año en dar vuelta al sol, mientras que Júpiter y Saturno demoran 12 y 30 años respectivamente, haciendo su alineación difícil.

Estos dos astros se pueden diferenciar por sus colores, mientras que Júpiter es el astro más brillante de los dos y posee un color amarillo pálido, Saturno posee una luminiscencia de tonos anaranjados.

El apodo de este fenómeno, conocido como la Estrella de Belén, para referirse a la conjunción de Júpiter y Saturno, fue planteado a principios del siglo XVII por el astrónomo y matemático alemán Johannes Kepler, quien planteó que este mismo evento astronómico habría sido el que, en el 6 a.c. podría haber inspirado la estrella en la historia de Mateo. Esto fue refutado por parte de la comunidad científica de la época, ya que no tenían la evidencia suficiente para poder afirmar que este evento hubiera sido la inspiración.

La cita nuevamente está en el cielo, esta vez nocturna, con una nueva maravilla que nos regala la naturaleza y que será divisable desde todas las partes del mundo. 

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