Surf | Ramón Navarro: su experiencia y consagración en las olas

Published On 8 Agosto, 2013 | By Fulloutdoor |

En el marco de la nueva campaña de Rexona “Haz más”, Ramón Navarro cuenta su historia de vida, que es una inspiración para muchos.

“Un día, llegó un grupo de surfistas a Pichilemu, Infiernillo; yo tenía 11 años. Conocía el mar y los vientos pero no sabía lo que era surfear. Vi a unos extranjeros que comenzaron a surfear. Me enamoré al instante de eso, ya sabía que era lo que más me gustaba”, comienza contando Ramón.

“Primero aprendí con un body prestado. No tenía traje, ni tabla porque costaba mucho dinero y le sacaba el traje de buceo a mi papá que era pescador. Mi primera tabla de surf me la regaló Matías López, quien es un gran amigo hasta hoy. Estaba rota, cortada en dos, pero igual surfeaba. Me levantaba a las 7 am a entrenar”, confiesa.

El 1995 llegó el primer campeonato de surf a Pichilemu. Allí, Ramón Navarro competió y ganó en su categoría.

 

Una gran vocación

En cuanto a su vocación, Ramón relata: “A los 15 años ya sabía que quería ser surfista profesional. Recuerdo una vez que se lo dije a mi papá y el me preguntó: ‘¿Y quién es surfista?’ La verdad es que nadie….

Sin embargo, las vueltas de la vida son muchas. Antes de los 18 ya tenía sponsors, ganaba campeonatos en Junior y era tercero en los más grandes. Después vino mi obsesión por Hawai. Para llegar ahí tenía que ganar el Ceremonial de Pichilemu y ganarme los pasajes, no había otra alternativa. Lo gané. Fue increíble, cuando llegué a Hawai, era mucho más de lo que pensaba. Ahí pude ver lo que me marcó para toda la vida: surfers corriendo olas grandes. En ese momento asumí el desafío de surfear olas gigantes y fue así como de 15 campeonatos gané 13. Desde ese día mi padre entendió que me quería dedicar a eso”.

 

La consagración

“En el 2009, estaba en Waimea, Hawai cuando me llegó la invitación al Eddie Aikau y fue una de las cosas más impresionantes que me han pasado en la vida. Al ver la playa con olas de 12 metros, lo único que me acordaba era cuando no tenía tabla y mi papá me decía que debía luchar por lo que quería. Estaba ahí y me dije: ‘Voy a cumplir mi sueño’. Corrí la ola más grande del campeonato. Obtuve el 5º lugar y gané el premio por correr la ola más grande. En esa ocasión me hice conocido, lo curioso es que fue primero afuera y luego en Chile”, asegura, al tiempo que destaca: “Las cosas tienen que partir dentro de uno para tener claro a dónde se puede llegar. De ahí para adelante, he corrido olas gigantes, ganado campeonatos en todos lados. Una de mis grandes historias fue haber estado 8 segundos dentro de un tubo de 6 metros. Mi ola de Fiji resultó ser una de las 35 más importantes de la historia del surf para la revista Surfer”.

 

La vida es esfuerzo

“Cuando uno tiene una meta en la vida tiene que cumplirla. Cuando tienes sueños, hay que ir en busca de ellos. Siempre mirar hacia delante. Tengo 60 tablas repartidas por el mundo. Mi vida es un claro ejemplo de ir por más y cumplir los sueños. Correr una ola grande todavía da miedo. Cuando caes en una ola de diez metros, es todo negro, el revolcón es muy largo y el trabajo mental es muy fuerte, así como el entrenamiento pulmonar y físico. He perdido amigos por black out y por pegarse en el fondo. Sin embargo, mi pasión es más, amo mi profesión”, finaliza Ramón.

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