[Experiencia] Glaciar Esmeralda

Published On 21 Marzo, 2013 | By Paris Capetanópulos |

Glaciar Esmeralda

El Esmeralda es un glaciar que se encuentra al oeste del cerro el Plomo. Es un lugar que ven cientos de ojos cada año pero que nadie entra a explorar por lo que se convierte en un sector casi virgen. No se destaca por ser muy grande pero si por contar en su alrededor de un poderoso sistema de cerros poco explorados y de una belleza que sorprende a cada momento.

El 12 de Febrero Paris Capetanópulos y quién escribe partimos a una travesía de 6 días a conocer el Glaciar. Nuestra meta era lograr el Fickensher o, dependiendo de las condiciones, su vecino el Littoria, cualquiera de los dos ya es un buen trofeo. El tiempo y la altura probaron ser adversarios formidables para nuestros espíritus. Esta es la historia de nuestro paso por este remoto lugar.

 Una esmeralda a 5000

Los que han estado en la cumbre del Plomo seguramente han fijado la vista sobre el respetable bloque de hielo y nieve que es el glaciar Esmeralda y sobre las cumbres que del el se erigen: Parsifal, Littoria, Fisckensher y Osieki. Después del desfallecimiento que produce encontrarse con la colosal barrera de seis miles, luego de haber sufrido horas y horas para lograr un ‘mero’ 5000, los ojos se posan inmediatamente sobre una planicie (abajo a la izquierda –norte – del lomo del Plomo) que cautiva por su color, extensión y altura. Es una vista inesperada, nadie piensa encontrar algo así tan alto. Se recibe como un bonito regalo que invita a ser explorado.

Acceso

Para acceder a él es necesario descender unos 400mt desde los acarreos del lomo del Plomo lo que implica que el glaciar tiene una elevación de unos 5000 msnm. Está dividido en dos plateaus, el primero a 5200 msnm y el segundo, marcado por una caída abrupta o desplome del glaciar aproximadamente a la mitad del trayecto, a 5000 msnm. Al fondo se ve el Fickenscher con sus dos enormes rimayas y al centro la forma piramidal del Littoria.

Si el glaciar se encuentra en las faldas del Plomo, a plena vista de todos los que logran la cumbre, ¿Por qué entonces es una zona tan poco explorada? La razón es que para llegar hasta aquí, es necesario subir el 99% del Plomo con mochila de campamento, cargada además, con equipo de travesía en glaciar, y pasar unas 3 noches durmiendo sobre los 5000 msnm. Si eso no suena mucho considerar también que, puesto que es un lugar muy poco visitado, en caso de problemas habrá remontar 400 metros de desnivel y caminar hacia la ruta normal del plomo para tener:

a) la posibilidad de tener señal de celular o

b) encontrar montañistas dispuestos a socorrer

c) que el clima te acompañe

Esto ciertamente lo hace más riesgoso y te hace pensar 2 veces cada movida que haces ahí.

La Ruta

El comienzo es relativamente sencillo y conocido por todos los que han intentado el Plomo pues el primer campamento es Federación a unos 4000msnm. Se parte caminando desde 3 puntas si se va por Valle nevado o bien desde el centro de ski La Parva. Si se cuenta con 4×4 recomendamos la primera opción pues es algo más corto (5 horas).

Desde federación lo mejor es seguir la ruta normal del Plomo, descansando en Agostini (4600msnm) y remontando luego el acarreo por las huellas que tienden a la derecha. Después de rodear las torrecillas continuar hasta un pequeño portezuelo que marca la zona superior del cerro. En este lugar, extremadamente ventoso, montamos el segundo campamento (6 horas). Para gracia de los que intenten esta bella travesía, dejamos armada una buena pirca (bautizada “Pirca del Chileno” por mi compañero, que ofrece protección contra el implacable viento del Pacífico.

El primer y segundo día lo tuvimos bastante fácil. La ruta al campo base del plomo es conocida y ofrece la posibilidad para recrear la vista y buenos descansos. Además hay agua sobre todo el camino. Eso sí, ojo con el clima. Desde que partimos a las 12 pm ya se notaban ciertas nubes sobre el Plomo y cuando llegamos a Federación estábamos completamente cubiertos por nubosidad baja, al punto incluso que nos desorientamos brevemente. Esta dinámica operaría durante los 5 días que estuvimos ahí: desde las 13:30 cielos cubiertos en toda la zona alta.

Se complican las cosas

El tercer día, desde nuestro campamento 2 – a 5050 msnm – las cosas comienzan a ponerse interesantes. Estamos emocionados por lo que se supone será una jornada sencilla y entretenida: tenemos que remontar unos 400 metros de desnivel por nieve / hielo para montarnos en el lomo del plomo y luego estaríamos al fin sobre ese glaciar que tantas veces contemplamos de la cumbre.

Pero sobre 5050 msnm nada es realmente sencillo. El frío imperante y un viento violentísimo hacen que partir antes de las 9:30 am sea imposible. Mi tendencia a sub-abrigarme me jugó en contra, el frío hizo que fuese más lento en desarmar campamento y me debilitara en la partida.

Justo cuando nos alistábamos para partir, a eso de las 9:45, fuimos saludados por un montañista solitario que iba camino al Plomo. Después de intercambiar los saludos correspondientes (encontrarse a alguien tan arriba es siempre un agrado) comenzamos a caminar. Veían nubes en los seis miles a lo lejos  y comenzaba a preocuparme.

La subida resultó ser más dura de lo esperado. El tiempo apremia, las nubes comienzan a transitar ya sobre nuestras cabezas, pero la bajada al glaciar se ve sencilla por unos acarreos, el glaciar mismo limpio de grietas y la vista insuperable.

Bajamos rápido, nos encordamos y comenzamos a caminar. A los 30 minutos estábamos al borde del primer plateu y completamente cubiertos de nubes. Eran las 13:20 y la jornada había terminado. No nos quedaba más que montar campamento y discutir las opciones. Si  bien no estábamos lejos del lugar apropiado del campamento el retraso era significativo. Peor aún, durante la tarde mi condición empeoró notablemente, apenas montamos campamento colapsé en estupor punero.

La noche fue horrible, sólo tenía energías para tomarme la cabeza con las manos, tragar algo de ibuprofeno. El coctel de pastillas (acetozalamida, ibuprofeno, paracetamol) me tenía al borde de una gastritis de proporciones. Principios de delirio en la madrugada desataron la alerta, la posibilidad de estar desarrollando un caso grave de mal de altura (edema pulmonar, cerebral) rondó mi cabeza.

Paris me contaba de un ascenso al Littoria (Los Perros Alpinos) en el cual uno de los integrantes sufrió un caso de edema pulmonar y debieron ser evacuados en helicóptero (dejando parte de su equipo en el glaciar). Lo conversamos y decidimos volver al día siguiente, una cordada de dos personas, sin teléfono satelital,  suponía un riesgo inaceptable para el grupo si empeoraba mi condición.

El Retorno

La mañana del Viernes 15 emprendimos rumbo a casa. Decidimos hacer la punta Parsifal, justo enfrente de nuestro campamento, como premio de consuelo. Yo me sentía mucho mejor (eufórico diría) e insistí reiteradamente a mi compañero que bajásemos al otro plateu e intentáramos el Littoria ese mismo día o bien el Sábado. Sería ajustado, pero lograble. Por suerte mantuvo su postura pues cuando comenzábamos la subida al Parsifal me di cuenta de lo débil que estaba: Paris iba más rápido que yo cuando normalmente es al revés. Al llegar arriba  balbucee algo sobre lo acabado que estaba y me desplomé sobre la mochila, agradecido de que ya volvíamos. La vista de las rutas glaciares de la Paloma, además del Fickenscher y Littoria era insuperable por su puesto.

Pasar por el Parsifal implicó una ruta distinta de vuelta. Bordeamos el filo del todo el grupo montañoso y  atravesamos el glaciar esta vez por un lomo de hielo / nieve que nos dejó justo en el borde sobre la cara oeste del Plomo, muy cerca del torreón clásico que conecta con la normal. Existe una huella en estado aceptable por el acarreo que nos deja en la normal .

Recomendamos esta ruta si se quiere ir al glaciar pues ahorra desnivel de subida y la bajada por este lomo glaciar es más cómoda que acarreo de la falda norte del Plomo.

Luego de unas 5 horas de esfuerzo llegamos de nuevo a Federación ya no con la típica granizada de las 12:00 sino en plena tormenta. El tiempo había empeorado notablemente y yo de nuevo agradecía tener un compañero cuyo criterio superase mi tozudez.

Final

Despertamos la mañana del Sábado 16 con mucho frío y viento en Federación. Arriba el viento barría sin misericordia con todas las precipitaciones caídas. Como si el Plomo, en un acto de crueldad, quisiera sacudirse su noble abrigo blanco para verse más aterrador. Es curioso como a veces la belleza esconde una violencia terrible.

En mi mente rezaba por los infortunados que habían subido a hacer cumbre, en la carpa nos preparábamos para partir. Luego de un desayuno miserable, agotadísimos pero felices haber visitado el glaciar y relativamente a salvo a 4000 msnm, emprendimos rumbo a Tres Puntas donde – luego de un retraso menor – nos esperaba mi hermano y mi viejo para llevarnos a casa.

Durante nuestra ausencia, nos enteramos luego, se había quemado un cerro completo en Valparaíso y en Rusia había caído el meteorito más grande de los últimos cien años.

Thomas Schulze-Boing – Paris Capetanópulos

Cortesía:

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