El Paso del Fraile, El Derrotero Picarte …

4 marzo, 2013 | Por: Paris Capetanópulos

El Paso del Fraile, El Derrotero Picarte o la Ruta de las 24 horas de Manuel Rodríguez

Han pasado ya dos siglos desde que nuestro país se desligara de las cadenas españolas, proceso que tal vez es uno de los periodos más oscuros de la colonia. Pocas personas recuerdan lo que se nos enseñó en el colegio y de lo cruel que fue el capitán Vicente San Bruno y las formas bestiales que utilizó para “tirar la lengua”  a criollos de todo género, clase  y edad.

En ese período de poco más de dos años (desde el desastre de Rancagua hasta el Cruce de los Andes, en 1817) varios oficiales chilenos tuvieron un rol fundamental de espionaje y caudillaje para crear confusión y desorden en los pequeños villorrios de la Zona Central de Chile. Entre ellos destacan Manuel Rodríguez y Ramón Picarte, quienes según cuenta la leyenda,  en base al ingenio lograron encontrar diversos vericuetos para pasar de Mendoza a Santiago y viceversa, de una forma que en la actualidad asombraría.

Wolfgang Foerster al paso de las pircas del año 1951, archivo DAV.

Para entender esto analizaremos de la mejor forma dónde se encontrarían estos pasos ocultos, quienes los utilizaron y lo cerca que se encuentran de  Santiago.

Frente a Valle Nevado se encuentra un cerro muy conocido por los arrieros y montañistas, el cerro Cepo de  4309 mtrs sndm.

  Al fondo a la Izquierda Cerro Cepo desde Laguna Piuquenes.

Sabido es por los arrieros que entre este cerro y el Bismark se forma un portezuelo llamado el Paso del Cepo. Si traspones esta montura bajas directo al Valle del Olivares, a un sector conocido como Vega Honda.

En la actualidad este sector está declarado como Ruta Patrimonial debido a que fue utilizada por cuatreros y personajes como los hermanos Carrera, Manuel Rodríguez y Ramón Picarte, además de culturas pre- hispánicas, dejando esto últimos huellas en varios sectores del valle.

Esta garganta consta de 27 kilómetros de largo en medio de un cajón montañoso, pero entrando por el paso del cepo se acorta en más de la mitad el recorrido. Ahora cabe preguntarse quienes fueron sus descubridores. Sin duda los arrieros y baqueanos del lugar hace ya muchos años, pero en el período de la reconquista el primero que dio con estos lares fue Ramón Picarte.

Cajón del Olivares, foto Sendero de Chile.

Este oficial chileno del Ejercito de Los Andes fue espía al igual que Manuel Rodríguez, y según versa Gerardo Leñeros, relator costumbrista, habría descubierto estos laberintos al interior del valle, llamándose con posterioridad “El Derrotero Picarte”

Es fama que antes de morir, el Coronel Picarte contó que al cruzar la Cordillera, huyendo de los realistas después del desastre de Rancagua, se encontró con un cerro “plomo” que miraba hacia Chile y Argentina, el cual era todo de plata.

                      Cerro Picarte, foto Perros Alpinos.

Empieza entonces uno de los misterios más interesantes de las leyendas de montaña porque hasta la fecha jamás se ha descubierto tal laberinto. Queda claro eso si dónde pudo haber sido y los diversos nombres que ha tomado. Una de las historias que más alimenta la leyenda es la del sacerdote que entregaba su oratoria todos los fines de semana en Mendoza y en la tarde volvía a Santiago.

Al regresar posteriormente a Chile, buscó inútilmente el cerro que guardaba tamaña riqueza. Luis Risopatrón relata en su libro “La Cordillera de los Andes” esta anécdota, añadiendo que el Coronel Picarte dejó escrito el derrotero del cerro a mano. Sin embargo, Vicuña Mackenna en su obra “El libro de la plata”, expresa que revisó cuidadosamente los papeles dejados por el militar patriota sin encontrar nada al respecto. (Nota de Evelio Echevarría y Ricardo Cruzat.) 

    Fray Justo Santa María der Oro, foto Wikipedia.

He aquí un texto que ya ubica la leyenda con un lugar de la ciudad: 

“Nuevamente entramos a los turbulentos días de la Independencia cuando los dominicos llegaron a poblar este sector. En ese entonces, el empecinado defensor de la causa patriota y prior del convento, Fray Justo Santa María del Oro, habría refugiado en su convento a cualquier  patriota en problemas. Se dice que fue guarida de Manuel Rodríguez, el que vestido de fraile, abrió las puertas del convento a las tropas realistas que lo buscaban. A Fray Justo se debe la leyenda del “Paso del Fraile”, por donde se dice que cruzaba rápidamente la Cordillera de Los Andes para ir a celebrar misa junto al Ejército Libertador en Mendoza” (Carolina Cox Mujica, Centro nacional de conservación y restauración).

Este lugar ha quedado impreso no sólo en el imaginario popular chileno, sino también en el billete de dos mil pesos, en el que por un lado está retratada la iglesia de los dominicos y por el otro, Manuel Rodríguez.  

Los militares de esa época y la curiosidad llevaron a que de verdad se investigara el tema desarrollándose libros que frisan más en la leyenda que en la veracidad.

Gunther Jullich en un reportaje para Los Perros Alpinos, toma datos del Anuario de Montaña FEACH 1959 y enumera claramente el desarrollo de las fuentes que han dado cabida a la creencia de que realmente existe ese escondido paso:

a) Crónicas sobre viajes de acarreadores profesionales, como Antonio Arancibia y los hermanos Osorio, que cruzaban el secreto camino portando pesados bultos y “arreando” esclavos negros a fines del siglo XVIII.

b) Diario de viaje efectuado por el Teniente José Areros en Marzo de 1786, quien demoró 12 días entre Mendoza y Santiago. Figura un expediente que se guarda en el Archivo Nacional.

c) Reconocimiento de esta ruta por el Ingeniero Joaquín Toesca, en Enero de 1789. Partió de Santiago y sólo llegó hasta el Río Olivares, presentando un informe muy pesimista.

d) Reconocimientos de todos los pasos cordilleranos ordenados por el General San Martín, cuando preparaba en Mendoza su Ejército de los Andes.

e) Reconocimiento ordenado en Chile por don Bernardo O’Higgins, cuyos oficiales también presentaron un informe negativo.

f) Leyenda del “Camino del Fraile”, según la cual un cura de Santiago salía los sábados de su parroquia para decir misa los domingos en Mendoza.

g) Sorpresivos viajes de Manuel Rodríguez y de los espías de San Martín, por un camino secreto que habrían durado 24 horas en estos viajes. Eran conducidos por un contrabandista, dueño del secreto, que los comprometía a vendarse la vista para que no lo divulgaran.

h) Numerosas tradiciones de contrabandistas, que aseguraban pasar mercaderías y animales por este penoso camino y que maliciosamente afirmaban su legalidad, por haber pertenecido al propietario de un rico fundo cordillerano.

i) El éxodo de muchos santiaguinos después del desastre de Rancagua, se hizo pagando a los contrabandistas, quienes los conducían a Mendoza por el derrotero oculto.

La leyenda da para pensar, así como muchas otras que podemos encontrar a lo largo de nuestra patria.

Pero en lo personal la que más siento y que más me provoca ese halo de misterio es “El Paso del Fraile”, narrada en la espectacular novela histórica de Jorge Inostroza, Los Húsares Trágicos: en  3 tomos se relata paralelamente las vidas del padre de la patria y jefe de Estado José Miguel Carrera y el guerrillero patriota Manuel Rodríguez, hasta su muerte.

Se detalla con claridad el proceso evolutivo de los albores de Chile en una narrativa que cautiva desde el comienzo. En el tercer tomo existe una semblanza de lo que fue este paso, lo que de verdad lleva a creer  que existió.

Es sabido que Jorge Inostroza era un habido investigador de la historia de Chile, muy parecido a Barros Arana o Vicuña Mackenna y que debe haber tenido acceso a mejores fuentes bibliográficas que las existentes en el siglo pasado. Es así que el episodio de El Paso del Fraile, tal como lo llamó Inostroza, se describe con una viveza de detalles que de verdad asombra. (El Paso del Fraile también se puede encontrar de forma separada en el libro “El Rescatado por Dios” del mismo autor.)

Gerardo Leñeros comenta:

según las crónicas de la época Manuel Rodríguez, guiado por el baqueano de marras, cruzó el macizo andino sin trepar grandes cumbres, pues la ruta serpenteaba por el fondo de una inmensa zanja o quebrada, que los altos picachos ocultaban a los ojos de los arrieros y viandantes.
El mismo Manuel Rodríguez contaba después de Chacabuco que su admiración no tuvo límites cuando a las 24 hrs clavadas de haber salido de Mendoza, en su primer viaje, emergió con el baqueano argentino por la boca de una quebrada sobre los contrafuertes del sector de Apoquindo muy cercano al convento de los Domínicos”.

En la actualidad todas las pistas apuntan hacia un sector que es el denominado Paso de Las Pircas, el que geográficamente es el punto más cercano a ambas ciudades. Sin embargo hoy en día, es casi imposible verificar realmente estos relatos, entrando ya a la categoría de leyendas.

           El collado que se observa es el paso de las Pircas cercano al cerro Polleras.

En la actualidad todas las pistas apuntan hacia un sector que es el denominado Paso de Las Pircas, el que geográficamente es el punto más cercano a ambas ciudades. Sin embargo hoy en día, es casi imposible verificar realmente estos relatos, entrando ya a la categoría de leyendas.

Foto de los Andes, Wikipedia.

Cortesía: Chile Hike

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