[Travesía] Cerro El Plomo

21 enero, 2013 | Por: Paris Capetanópulos

El Plomo es un clásico de los cerros de alta montaña dentro del sector de la región metropolitana. Llamado por los Incas “Apu” o guardián del valle este enorme cerro de 5424 msnm está enclavado dentro de un sector lleno de rutas como Yerba Loca o el cajón del río Olivares. Sin lugar a dudas es la meta de todo montañero que ya esté tomándole el peso a subir un 5000. No quiero comentar mucho de la toponimia o sectores históricos del lugar ya que los tiene, y no pocos, quiero hablar de mi experiencia con este cerro en lo personal para que se entienda que de verdad cualquier persona con preparación lo puede subir.

Intente subir 6 veces este cerro y se me metió en la cabeza luego naturalmente de subir los cerros aledaños como el pintor, parva, conocer su campamento base en la hoya, cancha de carreras, conocer lo que es el frío en altura y sentir de un bofetón que con esto no se juega señores.

Mi primera vez partí con carpa y saco playero, ropa no adecuada y sin tener noción a lo que iba. El resultado fue desastroso ya que pasé una de los peores noches de mi vida, casi me congelo. Las posteriores ya fueron mejorando pero lamentablemente en una me quedé al medio del glaciar debido a que el crampón era arrendado y la barra ajustable se le salió una pieza y se desarmó justo al medio del glaciar cuando estaba azul. Ahí comprendí lo importante que es tener y conocer tu propio equipo. En otra fui con zapatos de trekk y casi me congelo los dedos de los pies, llegué solo a Agostini. Las otras el mal tiempo me jugaron una mala pasada. Debo decir que el plomo para mí, fue el centro de aprendizaje para entender que acá en chile debes caminar mucho para llegar a los campamentos bases, que el manejo de la ropa que utilizas debes entenderla a cabalidad, el uso de capas internas y externas, que los zapatos son fundamentales, que con tatos de trekk das jugo (aunque varios lo han subido así, hasta con jeans) y que conocer el entorno que te rodea y respetarlo es fundamental.

Las condiciones de este cerro varían mucho y si deseas ir debes chequear las condiciones del tiempo. Es tan radical el factor clima que en Santiago pueden caer patos asados y en el plomo caen congelados. En Santiago hay una brisa veraniega y en sector de la hoya hay una tormenta con viento blanco que no te permite salir de tu carpa. Esto es alta montaña y las personas que vienen deben aprender a respetar estos ambientes. Tengo amigos que han subido con jeans, con zapatos de trekking y de algunos hasta en polera. Por favor, no hacer que estos comentarios puedan crear un halo de veracidad de cómo tener que ir, el clima puede cambiar radicalmente y de verdad que lo menciono, no es un cerro para excursión.

El Plomo y Yo

Después de tanta frustración  con el cerro de a poco se transformó como un enemigo así que cada vez que iba a la pega en metro lo miraba por la ventana, tan lejos y tan cerca, desafiándome, naturalmente veía sus vías, pensaba las veces que había estado y me frustraba. Había organizado grupos para conquistarlo y yo no había llegado, estaba picado, sabía que físicamente era alcanzable hasta que llegó el día.

Día 1

Había pasado su tiempo desde mi primera incursión jugosa y ahora tenía mi equipo listoco, incluso probado en una incursión al valle de los sulfatos para conocer el glaciar Olivares Alpha, físicamente estaba ready. Consulté quién iba de mis compas y nadie podía. Los pronósticos eran los idóneos para la fecha, había que simplemente ir. Ubiqué a través del foro de tricúspide a alguien que fuera por tema transporte y gracias a ello me llevaron por una módica suma, solo de ida, hasta valle nevado, primera vez que entraría por ese sector ya que siempre lo hacía de la parva mamándome las enormes cuestas del sector, sin contar que hay que subir hasta el sector de piuquenes. En el auto iba otro forero que también iba de galleta, Cristian, apodado agrónomo.

Dentro de mi equipo llevaba mi carpa, una TNF M25, una mole de 5 kilos. La caminata para mí fue la raja pero decidí acompañar al compañero para no estar solo y pese a ser un excelente montañista notoriamente se veía que hacía tiempo que no subía cerros, caminaba muy lento así que decidimos hacer el 1 campamento en el sector de Piedra Numerada.

Piedra numerada (3370 mtrs)  es un lugar en dónde los arrieros dejan sus animales para que pasten. Es una gran vega en dónde hay  agua y una espléndida vista hacia el valle interior que va al plomo. Quedarse acá es una opción pero la verdad es que es más práctico avanzar hasta el sector de Federación (4000 mtrs). Por lo general la ruta va de esa forma, es exigente pero todo depende de tu aclimatación y fortaleza física ya que desde piedra numerada hasta federación es pura subida.

Día 2

Al aclarar se tomó el desayuno correspondiente y vi que había algunas carpas cerca de nuestro campamento. Era un grupo que venía con Jorge Baldrich montañista conocido dentro del exiguo círculo de amigos, venía con algunos discípulos a enfrentarse al cerro por vigésima vez.  Cristián partió mientras yo me quedé aseándome un poco. Me tomé otra taza de té para disfrutar el entorno y partí. Todo el recorrido hasta el sector de federación lo realicé en 3½ hrs. Iba bien aclimatado y con entrenamiento. La idea era hacer el segundo campamento en el refugio de Agostini pero mi compañero estaba muy atrás. Aproveché a tomar una sopa y un sándwich, llegó el grupo de Baldrich pero de agrónomo nada. Retomé la ruta de vuelta y vi que venía a un paso muy cansino así que le pedí su mochila y se la acarree hasta el campamento. Ya la idea del 2 campamento se esfumaba así que decidimos seguir subiendo hasta la hoya.

La Hoya es un campamento que se encuentra a 4200 mtrs más arriba que federación. Es un llano arenoso y plano, cómodo para instalar carpas. Dicen que es punero pero personalmente nunca he sentido nada y además es más práctico hacer campamento acá ya que se ahorra una hora de camino y la vista es impagable.

 

El atardecer fue de mucha tranquilidad. Observaba que mis compañeros venían con parkas de pluma, algunos con zapatos de plástico, balaclavas puestas a las 18:00 horas. Mientras comía fuera de la carpa me relajaba, dejaba que el sol acariciara mi cara, sabía que el clima mañana no era para tanto equipo. Lo mío era primera capa gruesa, primaloft y goretex. Mis buenos zapatos de cuero me acompañarían, un plástico para esta fecha y el sector…no lo ameritaban.

Ascensión

Día 3

05:00 am. Habíamos quedado en subir con Baldrich para no estar tan botella así que a esa hora estábamos listos. Mi desayuno fue lleno de comida calórica, cereales, mi té y sándwich. Íbamos en silencio marchando, los compañeros de Baldrich iban con GPS midiendo la altura que han medido una infinidad de veces. Se comentaban como iban o cómo se sentían. Noté que mi compañero Cristian no estaba bien, lo notaba con molestias, yo iba al último, cerrando la cordada.

Nos empezamos a retrasar del grupo, sabía que no podía dejar de lado a agrónomo pese a que lo conocía solo de esta salida. Cristian se detuvo, me miró girando su cabeza y me dijo que no continuaba, se sentía mal del estómago. Por suerte no habíamos avanzado mucho, quizás una hora. Me entregó una tarjeta SD para mi cámara y me deseó suerte. Vi cómo su frontal ahora iba en bajada y a buen ritmo.

En unos 5 minutos alcancé el grupo de Baldrich que iban ligero. A cada rato comentaban cómo se sentían y leían el GPS para saber la altitud, yo…piola. Llegamos al refugio. Entramos y se dispusieron a descansar, algunos llamaban a sus casas anunciando que estaban bien a sus esposas y se preguntaban las sensaciones de estar casi a los 5000. Había un tipo dentro que no hablaba y que estaba apunado, no podía más y no habló mucho. Pensaba que hablaban cosas que no me interesaban, no era mi grupo, sabía que debía subir y bajar rápido, no tenía auto y dependía del autostop, mi desventaja era enorme así que les dije chao a todos y me fui sólo para arriba. Pasé a dos chicos y después a un grupo de la empresa Bajo Cero de Cristóbal Leiva. Ya había llegado a la pirca Inca. Un leve respiro, me puse los crampones, saque piolet y atravesar el tramo del glaciar que no tiene ninguna complicación.

Lo pase, por fin pasé este límite que una vez me tiró de vuelta por culpa de unos crampones que no eran míos.

Iba solo y feliz, por fin el cerro lo podía conquistar. Llegué solo a la cima con una vista espectacular. Hacia norte se veía el cerro Littoria con su enorme glaciar bajando hacia las diversas laderas, el Aconcagua de fondo, el poderoso Juncal como vértice de un enorme ramal de glaciares que se desprenden de sus laderas, el Tupungato de fondo, el glaciar sin nombre…cuanto cerro tenemos. Feliz estaba de lograr el objetivo y más mérito aún de haberlo hecho solo. Mi regalo al cerro fue dejar puesta la bandera chilena del cual todas las cordadas se sacaron fotos con ella.

Bajé rápidamente, hacía calor, crucé rápidamente el glaciar y me topé con Baldrich que venía lento pero seguro. Llegué al campamento, lo desarmé, ordené mis cosas y me fui rápido hasta la parva, bajé hasta la estación águilas y de ahí hizo dedo hasta que un compañero me llevó, el mismo que había llegado segundo a la cima y que resultó ser colega del Duoc. Al final todo bien y feliz de haber conquistado el cerro el cual lo único que hice para lograrlo fue superar mis propios límites.

 

Cortesía:

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