[Trotamundos] Islas Galapagos

Published On 4 Diciembre, 2012 | By Fulloutdoor |

Después de casi 16 horas de transito llegue por fin a las Galápagos. Mi destino soñado por años.

Arribo a Baltra, una pequeña isla conectada por botes a Santa Cruz, el destino final. Ya de camino se puede ver y sentir el ambiente especial de este conjunto de islas habitadas por  un buen tiempo por corsarios y militares en época de guerra.

Al llegar a Santa Cruz ves un pueblito pequeño y con un comercio bastante más ajetreado de lo que pudieras imaginar. Después de varias visitas y chequeos a habitaciones y hoteles de distinta categoría, elegí uno en reconstrucción a muy buen precio. Y quedo conforme con la decisión de haber pescado solo mi mochila y unos de los primeros pasajes que Lan ofrece “directo” al archipiélago.


Luego de acomodarme, la tarea es de ver que es lo que tiene para ofrecer tan mágico lugar. Hay diversas alternativas a distintos precios y básicamente dos posibilidades de hacerlas: En crucero, donde recorres ciertas islas que no conoces y la otra opción que consiste en diversos tours a otras islas más cercanas pero igualmente bellas. Por el tiempo y las ganas de poder bucear tomo esta segunda opción y después de recorrer la isla de Santa Cruz, me embarco en un pequeño barco destino a la isla Floreana. Una de las pocas habitadas y donde hay un pequeño hostal donde quedarse, en forma bastante aventurera, dicho sea de paso. Es posible hacer un trekking en sus laderas montañosas y visitar una reserva de tortugas terrestres gigantes. Es impresionante verlas y comprobar lo grandes que son. Tan pasivas y tranquilas comiendo tallos y hojas.  Hay que hacer mención por el último espécimen fallecido ya, de una especie de tortugas gigantes. La del Solitario George. Es una lástima que especies tan especiales y magnificas dejen de existir solo por la curiosidad del hombre o sólo por lo erosivos que somos.

Al ir alejándose de Floreana es posible apreciar una punta de volcán que se llama La Corona Del Diablo, donde se puede hacer snorkeling y apreciar peces de distintos colores y especies en aguas turquesas.

Mi siguiente destino fue la isla Bartolomé. Donde una gran colonia de iguanas recibe a los visitantes y entre sus piedras volcánicas negruscas se pasean tranquilamente. Manglares y recovecos muestra sus encantos.

Isabela fue toda una experiencia después de casi dos horas saltarinas llegamos a este oasis de playas blancas y aguas cristalinas. Reservas de flamencos y una maravillosa experiencia de snorkeling donde nadando con mantarrayas y gigantes tortugas marinas hacen que todo sea una experiencia irrepetible. Claro que estas especies están todas protegidas y no se pueden tocar.

Pero mi experiencia máxima fue ir a una ladera de la isla Seymour. No desembarqué, ya que mi propósito era bucear junto a unos chicos estadounidenses entre tiburones de arrecife y si teníamos suerte, ver algún tiburón martillo.

Al sumergirme en esas aguas frías como buen augurio un pequeño lobo marino juguetón nos da la bienvenida y al empezar a avanzar el guía hace las señas de mirar a cierto lugar y entre la turbiedad de las aguas repletas de alimentos microscópicos una mancha gris se contornea pasivamente, el guía hace la seña característica para “tiburón” y “martillo” y casi muero de la emoción de estar tan cerca de un bicho tan grande. Casi tan sorpresivamente como apareció desapareció y me quedé con una sensación tan extraña en el cuerpo, que la gran cantidad de pequeños tiburones de arrecife con los que nos cruzamos y de los cuales un par se me acercó directamente, no supo aplacar. Estuve con un tiburón martillo a sólo unos metros. Tan cerca que me sentí un micro-algo. Luego de un rato una mancha enorme negra nos adelanto por un costado y se perdió en el infinito. Era una manta raya gigante. Qué gran variedad de especies puedes ver en un lugar tan puro como lo es el archipiélago de las Galápagos.

Y no sólo el hecho de alejarse a alguna isla de las cientos que hay en el archipiélago, sino que la misma isla de Santa Cruz tiene maravillas para recorrer. Muy cerca del pueblo hay un sendero que te lleva al cabo de una hora a un bahía pequeña donde desovan las tortugas marinas, rodeado de manglares, tortugas marinas, iguanas y mi pájaro favorito, los piqueros de patas azules o Bubis como le dicen los lugareños.

Existe un lugar escondido, cerca del pueblo, es una maravilla volcánica, un accidente geológico que te recibe entre murallas de roca y una pequeña laguna azul. Muy pocos turistas y muchos lugareños se refrescan, encaramándose por las paredes y lanzándose al agua.

Para comer lejos lo mejor que hay es en el pueblo donde a partir de las 7 cierran la calle y se ponen kioscos de comida a muy buenos precios y de sabrosos camarones.

Las Galápagos es un buen destino para poder experimentar diversas actividades como el buceo, snorkeling, trekking y mucho más.

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