Cochrane | Un refugio en medio de la Patagonia

17 julio, 2019 | Por: Fulloutdoor

Llegamos hasta Cochrane con el objetivo de cubrir la carrera “Cochrane Patagonia Trail”, y recorrer los mágicos alrededores de esta ciudad, que ofrece una inolvidable experiencia junto a la naturaleza.

Texto Antonia González | Fotos Camila Primus

Aterrizamos en Balmaceda y nos adentramos en un viaje de más de 300 kilómetros por la Carretera Austral. Allí nos deslumbramos con el contraste de paisajes y una vez más me sorprendí con lo mágico que es el sur de Chile. El destino final era Cochrane, una pequeña ciudad de no más de 3.500 habitantes, donde se realizaría la tan esperada carrera de trail running “Cochrane Patagonia Trail”, organizada por Latitud Sur Expedition.

Esta desafiante competencia, que cuenta con distancias de 17, 35 y 45 kilómetros, se corre por la Reserva Nacional Tamango y el Parque Patagonia y atesora el lado salvaje y prístino de la naturaleza, donde el clima, la geografía y su gente, invitan a vivir una aventura única.

Pero antes de ser parte de este mega evento deportivo, junto a mis compañeros de aventura (Camila y Eduardo), tuvimos la oportunidad de conocer desde dentro este maravilloso rincón de la región de Aysén, que sorprende por su geomorfología montañosa, pampas, glaciares, lagunas y un sinnúmero de especies vegetales como cipreses, ñires, coigues y lengas, que son testigo constante del paso del Baker, uno de los ríos más famosos y caudalosos de Chile.

 

RECORRIENDO COCHRANE

Partimos el día visitando el Parque Urbano Natural de Cochrane, que se encuentra a solo diez minutos caminando del centro. Este, fue inaugurado como parque urbano el año 2016 con el fin de habilitar más espacios de esparcimiento y recreación para los habitantes, y conlleva cerca de diez hectáreas con portal de acceso, cerco perimetral, senderos, mirador, letreros, claros de luz y plantación de especies nativas.

Aquí estuvimos casi dos horas recorriendo y disfrutando, hasta que se nos abrió el apetito y decidimos ir a comer algo antes de seguir conociendo la ciudad. En Cochrane y por lo general en el sur de Chile, se come mucha carne de vacuno, cordero o pollo; por lo mismo, si quieres cambiar el menú, te recomendamos pasar a conocer la Cafetería Tamango, un lugar diferente en el que podrás encontrar pastelería y comida vegetariana. Las especialidades son preparaciones en base a falafel, también hamburguesas de lentejas y cremas de verduras. (Dirección: Esmeralda 464. Abierto desde las 9 am hasta las 8:30 pm. Domingo y festivo cerrado).

Tiempos después, nos animamos a caminar hacia el Parque Costumbrista de Cochrane, que está a 15 minutos de la plaza. Este espacio fue creado el año 2015 para toda comunidad, y aquí se puede conocer de cerca las tradiciones costumbristas y huasas de la Patagonia chilena, como su artesanía, música, gastronomía, rodeo, entre otros. A pesar de que estaba cerrado, pudimos mirar desde lejos algunas de las hermosas instalaciones del lugar.

Para terminar el día, pasamos a recargar las mochilas con agua caliente, algo de comida, un par de frutas y nos dirigimos hacia el Mirador Cerro La Cruz que también está muy cerca del centro. Para llegar tuvimos que subir una pequeña colina hasta llegar al gran letrero característico de Cochrane. Este mirador es un muy buen lugar para conocer de forma panorámica la ciudad y para disfrutar del atardecer junto a una buena compañía. Nos tomamos unos ricos mates y nos deleitamos con los colores que tiñeron la ciudad al caer el sol.

Cuando volvimos a nuestra humilde y acogedora cabaña, aún nos quedaban energías para dar un último paseo por la ciudad. Esta vez, de noche. Caminamos hacia la Taberna Tehuelches, donde los alimentos y cervezas son producidos con productos locales, entregándole valor a la tierra, tanto a nivel gastronómico como en la arquitectura del lugar, que está construido con maderas nobles de lenga, mañío y ciprés. Nos tomamos un par de cervezas artesanales de maqui, y con todo el cansancio del día nos fuimos felices a la cama.

REMANDO POR EL BAKER

Al día siguiente, no podía esconder mi emoción y felicidad. Nos juntamos a eso de las diez de la mañana con Luis Arratia, patagón –nacido y criado en Caleta Tortel-, y fundador de “Patagonia Baker Experience”; empresa turística que entrega experiencias únicas por la región de Aysén. En esta ocasión, Luis junto a un compañero, nos guiarían por el río Baker en Kayak, en un recorrido de aproximadamente dos horas.

Así que juntamos todo lo necesario para comenzar esta increíble experiencia.

Llegamos a las orillas del río, donde nos esperaban los kayaks y todo el equipa- miento: trajes, remos, chaquetas, botas y estuches impermeables para guardar nuestras cosas. Tuvimos la suerte de que el día estaba increíble, el sol radiante y la temperatura perfecta para navegar.

Fue así como iniciamos la travesía. Por mi parte nunca había andado en kayak por un río tan grande –el más caudaloso de Chile-, de unos 1.700 kilómetros de longitud y más de 26 mil kilómetros de superficie.

Sus colores turquesas y su corriente fluida pero tranquila me dejaron sin palabras. Iba disfrutando cada minuto y por supuesto siguiendo las instrucciones de Luis, quien nos iba indicando por dónde pasar cuando se presentaba algún imprevisto, como por ejemplo, esquivar los troncos que a veces aparecían en medio del río.

Así estuvimos disfrutando cerca de una hora hasta que paramos en una orilla y descansamos en la sombra de un gran árbol. Allí, Luis junto a su compañero, calentaron un poco de agua para compartir un rico mate… ¡y en eso, aparecieron unos pequeños cabritos a lo lejos! Luis lentamente y con mucho cuidado se acercó a uno y lo tomó en brazos, y luego me lo pasó a mí para hacerle cariño. El cabrito estaba totalmente entregado, se quedó muy tranquilo con nosotros hasta que tuvimos que partir.

Nos subimos a los kayaks y la segunda parte del recorrido también fue maravillosa. Cada paisaje iba cambiando a medida que avanzábamos: ahora se notaban más aves y más árboles alrededor. Fue un momento muy mágico para cada uno de nosotros, porque íbamos tan separados que estábamos totalmente desconectados y con un silencio absorbente.

Cuando finalizamos la travesía, una linda familia de patagones nos recibió en su casa a las orillas del río. Nos esperaban con mate caliente y unas tortitas fritas -una especie de masa salada-, que según nos contaban son típicas de Argentina.

Allí estuvimos cerca de una hora y luego nos fuimos en auto hacia Cochrane. En el camino fuimos comentando lo increíble de la experiencia, y agradeciendo al universo por haber tenido la posibilidad de vivir algo tan alucinante como navegar por el río Baker.

LA INMENSIDAD DEL PARQUE PATAGONIA

Días antes de que comenzara “Cochrane Patagonia Trail”, acompañamos a la organización de la carrera a marcar un tramo de la distancia de 45 kilómetros, y así nosotros aprovechar de recorrer el Parque Patagonia.

Este Parque, que tiene por objeto proteger y conservar los delicados ecosistemas de este sector de Chile, se encuentra a solo 28 kilómetros de Cochrane por camino de tierra, lo que equivale a aproximadamente una hora en auto.

En el camino es sorprendente ver cómo el poderoso río Baker se deja ver con su imponente caudal y sus colores que brillan con la luz del sol, y de la decena de guanacos que rápidamente te dan la bienvenida al lugar.

Al llegar a las instalaciones administrativas del Parque, no es necesario el pago de entradas ni la obtención de permisos para visitar el lugar, sin embargo, es importante registrarse, planificar la visita y chequear que llevamos todo lo necesario para comenzar, ya que son varios kilómetros de caminata.

Nosotros acompañamos a Patricio, alias el “Pato” a marcar el tramo de “Lagunas Altas” que supuestamente y según él eran aproximadamente 12 kilómetros, pero que terminaron siendo unos 20.

Al comenzar, no podíamos negar la felicidad que teníamos. Parecíamos unos niños mirando cada paisaje diferente al anterior e intentando registrar y meter en una foto lo que captaban nuestros ojos. Yo no podía dejar de pensar en lo afortunada que era de poder estar ahí, pensando también, en lo imperfectamente perfecta que puede llegar a ser la naturaleza.

Pato nos había contado un poco del recorrido, donde visualizaríamos diferentes lagunas y tipos de vegetación y clima, por lo que era esencial tener a mano un bloqueador y un cortaviento. Efectivamente al llegar a lo más alto del trekking, como en el kilómetro 12, y en medio de muchas lagunas, el viento soplaba tan fuerte que casi nos botaba, sin embargo, nada podía arruinar la energía y emoción que teníamos.

Al día siguiente, el trekking continuó en el Parque Patagonia, esta vez fuimos un poco más adentro y recorrimos el “Sendero Avilés”, que ofrece una excursión de 16 kilólometros alrededor de inmensas montañas y paisajes alucinantes. Cuenta con una serie de cuestas cortas intercaladas con tranquilas caminatas por praderas, y al fondo siempre se hace notar la colorida presencia del cerro Pintura.

Caminamos durante varias horas por un circuito que se encuentra en excelentes condiciones de sendero y señalética, hasta llegar a la mitad del recorrido, donde cruza una impresionante pasarela colgante, de unos 40 metros por sobre el río Avilés, y que sin duda añade la cuota perfecta de aventura a la jornada.

LAS BONDADES DE LA RESERVA NACIONAL TAMANGO

Como queríamos conocer algunas rutas de la carrera, fuimos hasta la Reserva Nacional Tamango para hacer un pequeño trekking de 6 kilómetros. Sus principales atractivos son el Lago Cochrane, sus lagunas ubicadas en la parte alta de la reserva, la posibilidad de ver a huemules en su hábitat natural y un cruce travesía hacia el Valle Chacabuco.

Ese día en particular, hacía bastante calor, así que con la caminata y los deslumbrantes colores turquesas del agua, no podía dejar de pensar en tirarme un chapuzón. Caminamos con mucha tranquilidad, disfrutando de cada parada y contemplando cada paisaje. Tomamos varias fotos y paramos a compartir y comer una fruta de vez en cuando.

Llegando al final del recorrido me armé de valor y me dispuse a disfrutar de las bondades del Lago Cochrane. Sin pensarlo mucho, me saqué la ropa y me tiré rápidamente para no sentir tanto frío. De un momento a otro la Cami y Edu ya estaban también dentro. Fue una vitalizadora forma de cerrar el viaje, ya que nos fuimos con toda la energía de la naturaleza.

DEBES SABER:

Cómo llegar: Desde Santiago, Puerto Montt o Punta Arenas, se puede llegar pasando por el aeropuerto de la capital regional de Coyhaique: Balmaceda. Desde allí se puede continuar el recorrido por vía terrestre durante unos 334 kms de camino de ripio hasta Cochrane, de los cuales solo 104 kms están pavimentados.
Actividades que se pueden realizar en Aysén: Trekking, ciclismo, cabalgatas, pesca deportiva, montañismo, kayak, turismo rural, excursiones a los parques cercanos, rafting y avistamiento de flora y fauna, en especial la de huemules en su hábitat natural.
Lo que debo llevar: Bloqueador, cortavientos, dos pares de zapatos de trekking, primeras capas, gorro para el sol y otro para el frío, guantes, cojín de cuello para viaje.

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