Superando los límites en Huacachina

26 febrero, 2019 | Por: Fulloutdoor

 

En el desierto es donde depuramos nuestro ser, junto con nuestro entrenamiento. Pero por sobre todo, depuramos lo que realmente queremos de nosotros mismos. A esto nos llama la ultramaratón VI Perú 8mil Desert Challenge, Paracas, una carrera para descubrir nuestros límites…

Por: Paolo Avila

Fotógrafo Experto en ambientes Extremos.

Embajador Lippi y Nikon.

Soy llamado para presentarme a este gran reto que es cruzar uno de los desiertos más duros de Sudamérica: el Ica, en Perú, un escenario constante para las carreras más duras del mundo tales como el DAKAR y el Marathon des Sables.

Corredores de todo el mundo se dan cita en este lugar para conquistar en tiempo record 100K de dunas, costas marinas, rocas gigantes, sectores arqueológicos únicos en el planeta y cielos estrellados. Además, todos se centran aquí 2 días antes para aclimatarse y para disfrutar de un lugar hermoso y turístico.

La partida de la carrera se situó en el oasis de Huacachina, una zona con un clima muy cambiante y duro, ya que el aire es seco y rasposo durante el día; y de noche, las temperaturas bajan casi a los 0º C, convirtiéndose  en una zona de contrastes que deja de lado a todo aquel corredor que no entrenó como debía.

Fueron alrededor de 200 los corredores que en esta oportunidad aceptaron el desafío, muchos de los cuales viajaron desde Asia, Europa, Sudamérica y Norte América. Asimismo, la prensa nacional se volcó a entrevistar a los corredores extranjeros que asistían a este evento por primera vez.

Ya estaban todos chequeados y listos para salir. Se sentía esa electricidad en el aire, ese nerviosismo que se puede respirar y esas ansias que se pueden palpar con la mano. Solo faltaba que los cuerpos respondieran a este duro trabajo y que la mente no sucumbiera frente a los pensamientos de desgano y cansancio que en algún momento siempre aparecen.

Se largaron todos al inicio del ocaso, hora ideal para enfrentar el primer tramo donde a los 200 metros, debían cruzar la primera duna que destruye piernas y socaba las ganas de seguir corriendo. Se trata de una duna que solo se puede subir corriendo por algunos lados, mientras que el resto, se tiene que hacer en modo de gateo debido al desgaste físico que representa y por la gran inclinación que posee, dejando fuera a muchos corredores que pensaron que iba a ser más fácil.

Finalmente, 7 participantes representantes de distintos lugares del planeta salieron a la delantera, donde el único sudamericano era un peruano dispuesto a dejarlo todo en esas arenas.

El ritmo de carrera era agobiante, creándose una notoria diferencia de tiempo -de casi 1 hora y media- entre el primero que logró superar la duna y el último. El sol en su ocaso nos miraba desde lejos, esperando vernos nuevamente al amanecer, para luego lograr pasar el pórtico de la meta que se encontraba al lado del mar en Paracas.

Entrando a las tinieblas de la noche, el cielo se escondió tras un manto de nubes cargadas de agua, frío y hielo, que en solo minutos descargó una lluvia durísima sobre los corredores. La ventaja era que se habían endurecido las arenas bajos sus pies, pero al mismo tiempo, los atacó con un golpe de frío que nuevamente dejó fuera a varios. Más tarde, la lluvia dio paso al granizo y al viento, momento en que dudamos si iban a poder terminar.

Pero sin dudar iban los 7 corredores que punteaban la ruta, pues parecía no afectarles aquel clima tan contrastado. Ellos seguían paso a paso dándose golpes de corredor, subiendo intensidades y dándose respiros en lugares donde otros morían y caían rendidos.

El mal clima duró unas cuantas horas para luego dar paso a un cielo despejado lleno de estrellas y una luna, que como farol nocturno, iluminó las dunas frente a nuestros ojos. Desde aquí podíamos apreciar los casi 80K que aún quedaban por cruzar.

En medio de la noche, la ruta estuvo marcada por luces químicas y por corredores que iban delante de otros con sus luces prendidas, las que se veían serpenteando entre las dunas, dejando huellas de luz en el camino, y marcando el ritmo y el camino para aquellos que venían más atrás.

La hora de rendirse había llegado. Eran cerca de las 4 de la madrugada cuando ya iban 8 horas de carrera, donde la lluvia se dejó caer, donde el granizo atacó, el viento enfrió y la noche desgastó.

Habíamos llegado al punto de control. Una sopa caliente nos esperaba, más un chequeo médico obligatorio y para todos. Entonces, el sol comenzó a despuntar en las zonas altas de los montes que nos rodeaban.

Se acercaba el día y el calor abrazador de un desierto que no perdonaba a nadie. Finalmente, el ganador de la carrera Paracas Desert Trail 2018 logró superar la ruta haciendo un tiempo de 9 horas y media en los 100K, imponiendo un tiempo casi insuperable para cualquiera.

Me despedí de esta carrera llena de corredores valientes y esforzados que buscan salir de su área de confort y de la comodidad de correr siempre con la misma gente. Corredores duros y fuertes tanto de cuerpo como de mente, que lograron depurar a su ser mismo y que demostraron que es posible superar los límites de lo imaginable, haciendo posible lo impensado.

Para tener en cuenta:

  • Este año, la ultra maratón “VI Perú 8mil Desert Challenge, Paracas” se presentó con las distancias 100K, una nueva categoría de 50K, y los clásicos 25K.
  • El “DESERT CHALLENGE” otorga puntos de clasificación para la UTMB-Mont Blanc.
  • Perú 8mil también forma parte del Circuito Latinoamericano de Carreras de Trail, de la Asociación Sudamericana de Carreras de Desierto y de ITRA.

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