Mi experiencia sobre Ruedas

3 enero, 2019 | Por: Fulloutdoor

Conoce la iniciativa que Vans y la Escuela de Skate Bowlpark traen gratuitamente para ti…

Texto: Claudia Benavídez. Fotos: Camila Primus.

Al skatepark del Parque Araucano (que se ubica en Av. Pdte. Riesco 5330, Las Condes, Santiago) tu solo llegas. Sin inscripción, sin costo, sin nada. Aquí, una serie de actividades como yoga, fotografía, clases de Jam y de skate, se llevan la pauta del día, en diferentes horarios, y de forma completamente gratuita para quien llegue.

Con la tabla en mano

Eran cerca de las 19 horas, cuando nos avisaron que las clases de skate iban a comenzar. Era la primera vez que me subiría a una, a pesar de que siempre me había llamado la atención. Lo cierto es que no sabía nada acerca de este deporte (lo que me daba un poco de susto), pero ver cómo una gran cantidad de chicas pasaban firmes y seguras por mi lado, esquivando gente y enfrentando obstáculos encima de sus tablas, me dio la motivación para dar inicio a esta primera experiencia. Finalmente, pensé, todas habían tenido que subirse por primera vez sobre este inestable pedazo de madera, y precisamente, para eso estaba yo ahí. A esa altura, yo ya andaba con tabla en mano y con un casco en la cabeza. No había vuelta atrás.

El llamado por el parlante había formado de pronto, y en medio de la pista, un círculo de más de 40 personas, todas con su tabla al costado y todas mujeres. “Un aplauso por todas las que estamos aquí, pero por sobre todo, por todas quienes vivirán esta experiencia por primera vez. ¡Felicitaciones chiquillas, y a ponerle bueno con todo no más! Aquí comienza….¡Mujeres Sobre Ruedas!”, había gritado con entusiasmo y desde la cúpula de un obstáculo, Diana Flores, una de las profesoras skaters.

“Ahora, les vamos a pedir que quienes nunca han practicado skate, se vayan conmigo para dar inicio al nivel inicial, y que las más experimentadas se vayan con Diana, que va a estar a cargo del nivel intermedio”, dirigió el segundo profesor de Mujeres Sobre Ruedas, Camilo Ramírez.

Por supuesto, seguí a Camilo, e inmediatamente, formamos un nuevo círculo con unas 14 chicas que no sabíamos demasiado en cuanto al deporte. Entonces, comenzamos por el principio…

Sobre la tabla

La mejor manera de aprender es observar a quienes ya dominan la tabla, y en este caso, teníamos a nuestro profesor. Es importante que fijemos nuestra atención en la manera en que ellos posicionan su torso, ubican sus brazos, y mantienen su inclinación. Esto como primera y más simple aproximación. También debes saber que las habilidades que puedas desarrollar sobre la tabla, forman parte de un progreso único y completamente personal, y que al fin y al cabo, se trata de un proceso. Debes encontrar y seguir tu propio ritmo. Y aunque no es el deporte más fácil de practicar al principio, sí debes saber que en cuanto logres realizar tus primeros trucos, lo más seguro es que querrás ir por el siguiente.

Para empezar, siempre es mejor elegir una superficie grande y plana. “Y lo segundo y más importante chiquillas, es que deben tener en cuenta que todo el tiempo deben mantener las rodillas flectadas. Así logramos mayor fuerza, dominio y agarre en la tabla”, nos explicaba Camilo, quien estaba en medio del círculo y con su tabla en el suelo. “Y recuerden, que una vez arriba de la tabla, los pies siempre deben estar apoyados lo más cerca posible de los tornillos, situándolos ambos de forma paralela. Ahora, haremos un ejercicio básico”, nos alentó.

De pronto y de un solo salto, estábamos todas arriba de la tabla, algunas tambaleando más que otras, y otras intentando subir nuevamente. “¿Se dan cuenta que la tabla es bastante inestable? Bueno, para eso, recuerden siempre flectar sus piernas”, agregó nuestro profesor. Lo cierto era que aquel trozo de madera con ruedas se sentía demasiado ligero, pero poco a poco, también me sentía (y nos veíamos todas) más seguras una vez que logramos mantenernos arriba.

Los primeros deslices

“Chicas, ahora deberán descubrir cuál será su pierna hábil para definir cuál ubicarán adelante, que será la que nos impulsa; y cuál atrás, que será la que mantendremos arriba. Aquí le llamamos goofy a quienes sitúan su pie derecho adelante, y regular, a quienes les acomoda el pie izquierdo delante”, explicó Camilo. Dicho esto, todas comenzamos a probar a qué grupo correspondíamos. Solo había una goofy (y de paso, todas estábamos aprendiendo algunos conceptos).

“Ahora haremos un primer movimiento para impulsarnos con una pierna y luego hacer equilibrio arriba”, continúo el joven profesor. “Para eso, debemos recordar -que una vez que nos hayamos impulsado todo lo que estimemos necesario- deberemos subir la pierna que tengamos libre y situarla de forma paralela a la otra, sobre la tabla. También es necesario, que en esta parte, pongamos atención al giro de nuestros hombros ya que también nos ayudarán a dar mejor dirección y fuerza a los movimientos. ¿Todo claro? Entonces, estamos listos ¡¡¡A andar!!!”, concluyó Camilo entre gritos. La clase más teórica había terminado.

¡A patinar!

Comenzamos por hacer una fila detrás de Camilo. Así, partió dando las últimas instrucciones a la primera, antes de que se lanzara a patinar. Partieron juntos y apoyándose con las manos, pero muy pronto, la chica comenzó a tomar dominio propio. Y al cabo de unos minutos, ya estaba de vuelta en la fila, patinando lento pero seguro, momento en que Camilo y las demás aplaudimos. La hazaña se veía menos complicada de lo que pensábamos.

Y al igual que con la primera chica, llegó mi turno. Sin embargo, una de las primeras dificultades que tuve, no me permitió volver igual de gloriosa, pues una manía difícil de borrar, fue el no flectar en todo momento las rodillas. ´No importa. Lo intentaré nuevamente´, me dije. Estábamos todas ahí para aprender y el apoyo entre nosotras era realmente motivador, y por otra parte, la buena guía y la paciencia de Camilo fueron fundamentales para lograr, por fin, deslizarme por primera vez, sin más apoyo que mi propio cuerpo flectado, recordando todo lo que debía hacer para mantenerme arriba lo más posible (aunque debo reconocer, que no pasé más de 2 minutos seguidos arriba).

Así fuimos pasando todas, y al cabo de una hora y media, cada una optaba por desplazarse sobre la patineta en vez de caminar. Deslizarse sobre la tabla es mucho más entretenido una vez que aprendes cómo hacerlo. Y la motivación por mejorar el dominio y ganarle a la tabla, crece cada vez más. En esta oportunidad habíamos aprendido algo que hasta entonces, no nos imaginamos que existía: nuestras ganas de subirnos al skate,  de darle dirección a la tabla, y de movilizarnos sobre ruedas, desplazando también nuestros miedos.

Una experiencia totalmente recomendable.

Mujeres Sobre Ruedas es una iniciativa que nace gracias a la alianza entre Vans, la Escuela de Skate Bowlpark y Municipalidad de Las Condes. Para más información, sigue el instagram @MujeresobreRuedas.

Las clases se realizan gratuitamente todos los miércoles del año de 19:00 a 20:30 hrs en el Skatepark Parque Araucano.

También, encontrarás  equipos como tabla, casco y protectores de rodillas y codos, de manera completamente gratuita para las clases (solo recuerda llegar una media hora antes para ver la disponibilidad de éstos).

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