La nieve desaparece, pero los panoramas no

24 enero, 2019 | Por: Fulloutdoor

El verano no es solo playa ni melón con vino. Conoce las diferentes actividades que ofrece los Nevados de Chillán estos meses y la experiencia que viví en este lugar.

Por Sebastián López. Fotos: Nevados de Chillán.

Luego de un largo viaje desde Santiago, llegamos al Hotel Nevados de Chillán, ubicado a 80 km de la capital de la región del Ñuble. Debido a la hora en que llegamos, era imposible ver algo del paisaje, lo único que me importó en ese momento fue donde estaba la cama en la que iba a caer muerto. Al otro día nos levantamos ante la imponente vista que ofrece el hotel y bajo un agradable sol. Se encuentra rodeado por bosque, cordillera y el volcán, ese mismo que nos hizo dudar si podríamos hacer el viaje debido a la alerta naranja que había provocado el día anterior.

El volcán no explotó ese día, ni tampoco lo haría al otro (ni en los próximos meses lo hará, seguramente), sin embargo, un ruido parecido sonó en mi estomago cuando bajé a desayunar por la mañana. El buffet disponible en el comedor tenía a su disposición una gran variedad de alimentos, existiendo comida para prepararse para una gran actividad física, o también para saciar hasta a la gente más glotona, como fue mi caso. Digamos que waffles con manjar, sumado a huevos con tocino y salchichas no era la mejor dieta para empezar una jornada agotadora como la que me esperaba. Apenas terminamos de comer, bajamos hacia el sector donde la gente se reunía a hacer diferentes actividades.

Una de las impresiones que tuve del hotel por la mañana fue que no había mucha gente. La falta de nieve tendría la culpa de que este lugar no sea muy visitado en verano, pensé. Sin embargo, cuando bajamos hacia la pista, descubrimos una gran cantidad de personas, todas montando en bicicleta. El Bike Park ubicado en los Nevados de Chillán cuenta con 500 hectáreas para practicar ciclismo de montaña, siendo el parque más grande de Latinoamérica. Sus múltiples pistas son la razón por la cual miles de ciclistas visitan el lugar para probar sus habilidades, y para competir en el campeonato que se realiza todos los años.

Ahí encontramos a Milton Contreras, doble campeón de esta competencia y que practica durante horas en la búsqueda del tricampeonato este año. Señala que los fines de semana llegan casi 200 personas a disfrutar de estas pistas: “Lo que a la mayoría les gusta es el tipo de terreno que hay, como tierrita suelta, entonces los neumáticos se agarran mucho. A diferencia de la mayoría que vienen de Santiago en donde hay terrenos rocosos, acá vienen a disfrutar de la tierra con el bosque nativo, sombrita. Todo eso les llama mucho la atención”, señala.

El arriendo de bicicletas cuesta cinco mil pesos por medio día, y ocho mil por el día entero. Con esto, puedes subir en el andarivel, el cual recorre casi un kilómetro y medio, hasta llegar a la cima, desde donde los ciclistas más profesionales empezaban su frenético camino de bajada No vivimos esta experiencia debido a que terminaría con resultados trágicos para todos, por lo que empezamos el trekking hacia el refugio de la Garganta del diablo.

Quince mil pesos cuesta esta ruta, una de las tantas que se pueden realizar en esta zona. Luego de unos 40 minutos de subida, en donde pudimos observar desde cerca el volcán y sus periódicas reacciones, llegamos al refugio, el más antiguo de todos.

Prolijamente cuidado y abastecido con comida por los grupos scout que lo visitaban, el refugio de la Garganta del diablo es un estandarte para el andinismo chileno gracias a sus 80 años de historia viva entre sus paredes de madera y roca. Su nombre viene debido al rugido producido por las ráfagas de viento que pasan por la cabaña, la cual se ha convertido en un tesoro colectivo para la comunidad. Rato después, bajamos para almorzar y vivir una extrema experiencia.

Había realizado Canopy una sola vez en mi vida. Recuerdo que fue cuando niño, y accedí básicamente porque no sabía lo que era. Hoy, informado acerca del tema, miraba con algo de miedo el cable que me transportaría al otro lado cruzando el río del Valle Hermoso.

Once tramos diferentes ofrece esta ruta, en la cual puse a prueba mi valentía, a la vez que contemplaba los paisajes que posee la zona. Para ser sincero, en las primeras lanzadas estaba más preocupado de llegar vivo al otro lado, pero luego de darme cuenta de que esta actividad prácticamente no cuenta con ningún peligro, pude relajarme y disfrutar. Para esto, es de vital importancia hacer caso a todo lo que el instructor indique y no tener pánico, ya que no pasará nada si realizas todo lo que te indiquen. Esta experiencia costó 11 mil pesos por personas, mientras que los niños pagan 7 mil, realizando seis tramos.

Luego de esta experiencia, necesitábamos algo de relajación. Los tensionados músculos del cuerpo fueron un débil rival ante las termas del hotel. La mayoría de las personas que se estaban bañando eran adultos mayores, quienes hacían ejercicio junto a un entrenador, y niños. O al menos eso es lo que parecían, ya que estaban tapados en tantos flotadores que era difícil darse cuenta.

Por la noche, asistimos al bar del hotel, en el cual se estaba realizando un karaoke. Odio cantar, y por sobre todo, me da vergüenza, por lo cual me quedé observando a otra gente que eso no les importaba. Sin embargo confieso que luego de una cerveza y una piscola, terminamos cantando canciones de Luis Miguel de manera bastante desafinada.

Al otro día, y luego de mucha agua y comida, recorrimos la Gruta de los Pangues, la cual es una cavidad volcánica que se formó a través de una erupción volcánica sobre un géiser, y por la cual pasa una cascada. Esta atracción se encuentra escondida entre los árboles del frondoso bosque que rodea la zona. “Lo interesante de este lugar es que tenemos mucho árbol nativo: coihues, robles, ñirres y variada fauna. Además, tenemos varias caídas de agua, tres cascadas y varias actividades que podemos hacer en el mismo lugar”, señala Camila Vergara, guía del sector.

Ya que nunca es suficiente bañarse en una sola terma, visitamos el Parque de Aguas ubicado al costado del Hotel Nevados. Este lugar cuenta con cuatro piscinas de diferente tamaño y temperatura, siendo una de estas techada y otra contando con un bar. Obviamente para pedir agua y mantenerse hidratado ¿verdad?

Así concluimos nuestro viaje. Marcado por diferentes y entretenidas experiencias vividas en los Nevados de Chillán, el cual no desaparece durante el verano junto con la nieve como muchos creen, sino que ofrece una gran variedad de panoramas para todas las edades, y para todos los gustos.

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