Travesía Pendiente: Parque Nacional Huerquehue

2 octubre, 2018 | Por: Fulloutdoor

Muchas veces dejamos de hacer cosas porque no tenemos quien nos acompañe, porque no conocemos la ruta o cualquier excusas que inventamos para auto sabotearnos, al final del día siempre va a ser mejor haberlo intentado…es cosa de planificar, estudiar y atreverse.

Texto y fotos por Daniela Navarrete.

El Parque Nacional Huerquehue se ubica en la cordillera de los Andes en la región de la Araucanía, se localiza en  las Comunas de Cunco y Pucón, y dicen que es uno de los Parques más bonitos de Chile. Aquí se pueden hacer múltiples actividades, desde ir a descansar al lago, hacer caminatas de diferentes intensidades, alojar en camping, cabañas, hacer stand up, entre otras.

La primera vez que visité este lugar tenía 8 años, estuve cerca de 10 días jugando entre araucarias, nadando en los lagos y explorando cada camino, en esa ocasión un guardaparque nos contó que había una ruta que cruzaba todo el parque y llegaba a Río Blanco, en esa época si mi memoria no me falla se hacía a caballo y era poco transitada. Después de ese verano, siempre quise regresar, a pesar que lo hice nunca tuve el tiempo, ni la planificación necesaria  para hacer esta ruta.

Hace poco tiempo tuve la oportunidad de regresar a este magnífico lugar, que sin importar la edad que tengas siempre impresiona. Llegué a Temuco – Pucón y luego al Parque Nacional Huerquehue, tenía muy claro lo que quería hacer, la ruta Huerquenes que había escuchado hace tantos años atrás. Al llegar a Conaf le pregunto al guardaparque por la ruta, me explica que demora cerca de 2 días, que está bien marcada y que termina en unas termas. Después de una explicación bien exprés me entrega una especie de ticket que se suponía me permitía acampar en la ruta (cosa que no iba hacer) la idea era hacer esta ruta por el día, pero explicárselo iba a ser un poco complicado, ya que habían varios turistas esperando ser atendidos por el guardaparque.

Alojé dos kilómetros más arriba de Conaf, esa tarde aproveche de ir a visitar las cascadas (Trufulco y Nido de Águilas) que se encuentran en la ruta que haría al siguiente día, pero que no visitaría porque me desviaría del camino, por lo tanto, aproveché de adelantar tarea, al regresar todavía tenía luz natural, así que pedí un kayak y aproveché de remar en el Lago Tinquilco que estaba muy quieto, se podía disfrutar la vista del magnífico cerro San Sebastián que con su cumbre rocosa que impone respeto a los visitantes, el ruido de la naturaleza y uno que otro pez que saltaba por ahí.

Llegó la noche, un poco ansiosa comí rápido para ir a descansar, repasé un par de descripciones de la ruta, vi un par de mapas y a dormir.

A las 6 de la mañana ya estaba saliendo, con una gran sonrisa lista para la aventura, la primera parte de la ruta es muy clara, se llama ruta de Los Lagos y comienza con una inclinada subida. Cuando llegas al primer mirador se puede ver el Volcán Villarrica, en el camino ya respiras el olor a tierra mojada y esos árboles enormes que rodean todo, siguiendo sendero arriba te encuentras con los lagos: Toro, Verde y Chico. Eran cerca de las 7 de las mañana y al ver los lagos con esa niebla que aparece entre las Araucarias fue mágico, es difícil de explicar, pero sentía como todo a mi alrededor respiraba; las orugas despertaban con el recital de pájaros que cantan a todo pulmón, los pájaros carpinteros trabajando con apuro y yo ahí de espectadora de este magnífico regalo de la naturaleza.

Seguí hasta la laguna Huerquehue… ya comenzaba a adentrarme en la ruta Huerquenes. Las Araucarias cada vez eran más grandes, realmente si me encontraba con un dinosaurio no me hubiese extrañado, es una especie de Jurassic Park. Después de pasar laguna Los Patos y Huerquehue se llega al mirador Renahue en este lugar es imposible no detenerse, la belleza es impactante entre los bosques, cumbres, lagos y neveros que sobreviven al calor, es un descanso obligado. La ruta en sí estaba bien marcada, había rocas pintadas de azul y una que otra indicación con letreros, en uno o dos tramos fue difícil encontrar las marcas pero la ruta es bastante evidente. Pasé cerca del camping Renahue y después bajé por un sendero bien escondido hasta un camino que llevaba hasta Río Blanco, este sendero está lleno de coligues, bajar es muy rápido pero  hay que tener precaución.

Después de unas 6 horas ya estaba en las termas de Río Blanco, donde es posible comprar provisiones y además disfrutar del lugar que en esta ocasión (día sábado) habían solo 3 familias de la zona. Estuve un par de horas descansando y antes de que me quedara dormida, tomé mi mochila y comencé la ruta de regreso. En una de las descripciones de ruta que había leído, supe que era posible hacer otro circuito, por lo que siguiendo un mapa tomé el camino de regreso donde llegué al camping Renahue, pero por otro acceso al parque y de ahí en adelante el mismo camino de regreso.

Al final del día me crucé con más gente que iba al mirador Renahue, pero en general no hay mucha gente, y me parece lamentable que no disfrutemos nuestros parques y que sigamos haciendo lo mismo de siempre. Después de una larga jornada regresé directo al lago Tinquilco para quitarme la tierra de encima, además con la suerte de ser invitada por unos vecinos a comer un rico asado y compartir experiencias de viajes. Así fue como algo que vi tan lejano por tanto tiempo, fue posible hacerlo, con programación, información y muchas ganas de descubrir, este lugar lejano que escuché en una entretenida historia cuando tenía 8 años.

Es importante destacar que esta ruta es posible hacerla tanto en modalidad de trail, como en trekking (en 2 o 3 días) son cerca de 40 kilómetros con 2000 desnivel positivo. Los lugares aptos para acampar están en perfectas condiciones, hay agua en toda la ruta, solo hay que buscar un poco de motivación y dejarse sorprender por este increíble lugar.

Hay veces en que dejamos de hacer cosas porque no tenemos quien nos acompañe, porque no conocemos y miles de excusas que nos inventamos para auto sabotearnos, al final del día siempre va a ser mejor haberlo intentado, buscar esa ruta que siempre quisiste hacer, ese lugar que quieres conocer…es cosa de planificar, estudiar y atreverse.

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