Cierre del Arrayán: El respeto por las montañas es la clave

10 julio, 2018 | Por: Fulloutdoor

 A pesar de todos los esfuerzos realizados por ONG, escaladores y locales, el sector del Arrayán “Bosque Mágico”, fue cerrado. La causa de la cláusula fue por las distintas diferencias que se generaron entre dueños de la zona y deportistas. Es por esto que conversamos con Christian Moscoso, de Acceso Panam, Danko Vjekoslav, de Minga Educación, Nataly Calderón de #Voluntariosxlamontaña y los escaladores Lucas Gaona Y Lucho Birkner para conocer más sobre el tema.

Todos los invitados aportaron un granito de arena desde su posición, por ejemplo, Nataly Calderón pertenece a la base de 6 personas que fundaron “Voluntariosxlamontaña”, una agrupación de voluntarios que se formaron hace 6 meses con el objetivo de limpiar la naturaleza. “Las montañas están bastante dejadas de lado. La primera campaña que hicimos, que funcionó bastante bien para ser una actividad voluntaria, fue en el Cajón del Maipo. Elegimos esa zona porque se hacen hartos campings y es muy visitada ”, comenta Nataly. Además, agrega que hay hartos lugares en el Cajón que siendo privados están sucios y abandonados. A esta situación se le suma que no hay señalética que indique donde está la zona de los contenedores para botar basura. Por esto mismo es que se están empezando a mover las agrupaciones, buscando apoyo con las municipalidades y congregando a más voluntarios, para que más personas se sumen a esta causa.

Pero, no habría que limpiar los cerros si estos no son ensuciados, entonces hay que resolver el problema de raíz. La solución que más se escucha es que se debe concientizar a la comunidad. Christian Moscoso, de Acceso Panam comentó que el acceso y la conservación de la montaña van de la mano, esto sobre todo en sitios que son privados. “Derribemos el mito de que las zonas de escalda no tienen dueño, o sea, tienen un propietario que es el dueño o el propietario es el Estado. Y por lo tanto, si tu entras a un sitio que es del Estado y es de conservación, hay que tener un cierto cuidado de manera que la actividad que tu hagas no tenga impacto en lo que tu estas haciendo en ese entorno”, dice Christian. La idea es que no se sigan cerrando accesos a la montaña y para eso, hay que cuidarlos.

Esto no se trata de crear conflicto entre los propietarios de las zonas y los visitantes. En el caso del Arrayán se mostraron videos, se generaron discusiones, se pusieron carteles, incluso era una de las zonas que más estaba protegida. Sin embargo, faltó que los visitantes y los propietarios llegaran a acuerdos que se respetaran entre las dos partes. “Deberíamos estar apoyando las gestiones que los locales generaban, algún tipo de protocolo de visita o acuerdos varios”, comenta Chistian.

Los activistas están de acuerdo en que existe una falta de respeto muy grande con los locales. Y es esto lo que desencadena en el cierre definitivo de un acceso por un periodo prolongado de tiempo. Les parece injusto que por el mal actuar de algunos, todos tengan que pagar las consecuencias. Estas prácticas van desde pasar por afuera de la casa de un propietario con música y no saludarlo, hasta no respetar las reglas que ellos imponen, como que no se puede entrar a la montaña con perros.

El problema que pasó en el Arrayán fueron faltas de respeto hacia los propietarios, roturas de rejas que ellos construían diariamente. También tuvo relación con empujones a la cuidadora, por solo el hecho que ella les dijo que no podían ingresar con el perro. Llegaron a agredir a una señora de un poco más edad por un tema así, o sea…Esto ya no es un tema medioambiental, esto tiene que ver con educación. Practicamos un deporte de riesgo, creemos que la montaña es de nosotros. Y así era yo cuando era más chico y principiante. El día de hoy tengo el espíritu así, pero entiendo que no es así”, comenta Luis Birkner, profesor de escalada.

Danko Vjekoslav, presidente de Minga Educación, (organización no gubernamental que apunta a enseñarle a las personas cómo comportarse en la montaña y analiza el comportamiento de los visitantes de esta), agregó: “Yo creo que lo primero que hay que hacer es educación ambiental, es trabajar con la comunidad desde un principio para que entiendan el valor eco sistémico que tiene ese lugar y empiecen a valorarlo. Pasa mucho que si uno no conoce el lugar, no hay respeto hacia él porque no hay amor.  Entonces hay que concientizar a la comunidad y que todos los que se entiendan en ese espacio, comprendan que existe un ecosistema, desde el árbol que está plantado hasta un pájaro que estaba mirando”, comenta.

Un punto a favor de los amantes de la naturaleza es que, según comenta Nicole, hay varios colegios que están educando a los niños sobre la contaminación y cómo le podemos hacer frente a esta situación. “Hoy si se está produciendo un cambio de mentalidad desde la base y quizás ellos son los que van a cuidar lo que tenemos”. Sin embargo, lo anterior no significa que los adultos son una causa perdida, hay mucho por hacer, un ejemplo de esto son todas las organizaciones como Voluntarios x la Montaña, Acceso Panam, Minga Educación y todas las que buscan impactar de manera positiva en la naturaleza. Incluso, con solo el ejemplo de respetar el entorno que uno visita, está ayudando.

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