Travesía por el circuito “O” en Torres del Paine

22 agosto, 2017 | Por: Fulloutdoor

Después de la experiencia vivida en el Cajón del Maipo y en el sur de Chile, nuestro grupo se preparó para la próxima aventura. En esta ocasión, es la travesía por el famoso y apasionante circuito “0” ubicado en el maravilloso Parque Nacional Torres del Paine en la lX región. Un viaje que sin lugar a dudas sorprenderá.

Partimos el día lunes 26 de diciembre a las 06:00 de la mañana desde el aeropuerto de Santiago con el siguiente itinerario en dirección al  primer campamento del circuito “0” Torres del Paine: Punta Arenas 9:30; Puerto Natales 12:00 y Laguna Amarga 14:00.

Luego de ocho horas de vuelo y tres buses después, llegamos a destino y nos alistamos para comenzar nuestra travesía, aún nos quedan cuatro horas más de caminata, así que con ánimo recargamos agua y comimos un poco. Comenzamos a caminar  en dirección al primer campamento: Refugio Serón, con una distancia de nueve kilómetros de recorrido.

El camino no presenta mucha dificultad, pero el viento nos da la bienvenida con golpes de vez en cuando. Al llegar al refugio solo me preguntan el nombre y listo. Armamos nuestras carpas con vista a unos ríos de maravillosas aguas cristalinas, un verdadero deleite a la vista. Comemos algo y nos dispusimos a dormir.

Al día siguiente despertamos, con un próximo destino: el Refugio Dickson. Desayunamos y comenzamos el recorrido. Camino nuevamente sin dificultad, salvo una pasada para ingresar de lleno al “patio trasero” de las Torres. El viento nuevamente nos golpea de frente, su sonido es ensordecedor, sin embargo, al admirar la belleza del valle, me hace olvidar la molesta ráfaga que nos azota sin piedad.

Pasamos por Guardería Coirón, en algunos mapas no aparece, pero es obligatorio hacer una parada en el lugar, para inscribir nuestro paso, además de que nos solicitan las reservas para continuar, de lo contrario te invitan a abandonar el parque. Luego de inscribirnos en un libro de registro, continuamos.

Caminamos algunas horas, luego de subir una loma nos encontramos con la vista más increíble de todos los refugios, el paraje es totalmente sorprendente, a nuestro costado, el lago aparece con algunos glaciares paseando a solo metros de nosotros. De repente, la lluvia se deja caer, mientras aún quedan rayos que se cuelan entre las nubes dibujando el paisaje. ¡¡Increíble!!

Una bajada de aquellas y estamos. En el refugio nos ofrecen el mejor pan que he comido en mi vida, no sé si es por el hambre o de verdad lo era, bueno, el precio mejor no recordar, pero sin duda valió la pena. Una vez listas las carpas, la lluvia y el cansancio nos hacen dormir en segundos.

A la mañana siguiente mientras desayunamos, desarmamos nuestras carpas y partimos nuevamente. Hoy nos espera uno de los refugios más alejados y de difícil acceso. El recorrido comienza adentrándonos en un bosque frondoso y tupido donde el parque nos premia con una conmovedora vista, la que nos da más energía para continuar. Seguimos entre los árboles que nos protegen del viento, invitándonos a mirar hacia arriba para contemplar sus alturas, así como los claros de luz que se insertan entre sus ramas, creando una imagen pictórica perfecta.

Llegamos al  Refugio Los Perros, el tercero en nuestra ruta. Aquí nos solicitan nuestras reservas, advirtiéndonos del próximo paso con la recomendación de comenzar muy temprano, porque el camino es largo y complejo. Nos instalamos, preparamos algo de comer, nos sacamos los zapatos y al suelo. Sin dejar de lado mi mate de rigor, conversamos con algunos amigos que nos vamos topando de vez en cuando y a dormir. Se venía un gran día.

Solo con frutos secos comenzamos el desayuno, desarmamos el campamento, nos despedimos del guardaparques y comenzamos nuestra ruta. Nuevamente la lluvia nos sorprende, esta vez, con bajas temperaturas, sin embargo, a esta altura estamos expertos en viento y lluvia. En el trayecto se asoman glaciares y ríos fascinantes, mientras la lluvia comienza a quedar a nuestras espaldas.

A cada paso que damos, el peso de nuestras mochilas se hace sentir, recordando kilo adicional. El camino, lleno de morrenas no es fácil cruzarlo, los sedimentos sobre el lecho del glaciar dificulta cada paso, haciendo el trayecto más lento de lo esperado. Seguimos caminando hasta que nos encontramos bajo el famoso paso de John Gardner, donde el viento es el más duro, pero con una vista que vale mil veces más.

Compartimos un mate con el guardaparques, mientras nos cuenta de su visita diaria para mantener la seguridad. Sacamos algunas fotos del glaciar en su máxima expresión como si no tuviera final y comenzamos el descenso interminable de tres horas. De a poco vemos como el glaciar se aleja hasta perderse por lo frondoso del camino. Siguiendo el trayecto llegamos a “El Paso” donde almorzamos y descansamos un poco. Después de cargar agua, continuamos el viaje.

A lo lejos vemos colores entre el bosque, acercándonos cada vez más, vamos distinguiendo las carpas. Ahí está el Refugio Glaciar Grey, la cuarta parada. Al llegar descubrimos que quedan pocos sitios para instalarse, al encontrar sitio, divisamos a algunos amigos, con ellos compartimos un mate, después a dormir.

Partimos en dirección a la quinta parada, el Refugio Paine Grande, pasamos por una  escalera al costado de un río, después desafiamos la altura cruzando dos puentes colgantes con vistas a la única cara visible del glaciar. Técnicamente estamos en el fin de la W, por lo mismo mayor cantidad de gente y miradores a cada hora. Nos encontramos con un guía y comenzamos la conversar con él. Nos cuenta que vive en Puerto Natales y desde los 13 años que trabaja en las Torres, disfruta tanto de su trabajo, que no lo cambiaría por nada. Quien como él ¿no?

Llegamos a Paine Grande muy cansados y preguntamos si podemos acampar ahí. Para nuestra sorpresa nos responden con un rotundo NO, ya que no contábamos con reservas, de manera que nos invitan a continuar caminando cinco kilómetros más. Así que nada, a caminar nuevamente en dirección a Refugio Italiano que pertenece a CONAF. Después de casi 20 kilómetros de recorrido, nos espera el puente que nos conecta con el refugio, en eso encontramos a unos visitantes de la W, quienes nos preguntan un poco asombrados por la vuelta que hicimos. Debo reconocer que es dura, pero con preparación física y cabeza fría se puede.

Al siguiente día caminamos a los miradores que están junto al río. Por la forma del cajón cada avalancha se amplifica y se escucha un estruendo que nos alerta del lugar donde estamos, subimos al mirador temprano, algunas fotos y bajamos. Al llegar nos encontramos con algunos amigos y planificamos el año nuevo.

Es 31 de diciembre y nos vamos a Refugio Francés donde pasaremos el Año Nuevo.

Luego de una hora de recorrido, llegamos, nos registramos, ya que las plataformas para acampar son con cupos limitados. Al revisar la comida que nos quedaba, me di cuenta pasaríamos el año con galletas y una cerveza, el asado estaba reservado solo para un grupo de pasajeros. Sin embargo, disfrutamos de las mejores duchas de las Torres, algo maravilloso después de tres días, ¡por fin agua caliente!

Luego de unas negociaciones de mi polola Susana (una SuperWoman),  se consigue cenas para la noche de año nuevo. Cual sería nuestra sorpresa, nos tenían nada menos que un buffete!!! Hacía mucho tiempo que no veíamos tanta comida, así que la disfrutamos como nunca antes. Luego de comer dos platos no puede más y fui por los postres.

En eso encontramos a un chileno y con el cantamos un año más casi con el corazón, después aparecieron unas botellas de champagne que estaban escondidas en una mochila, nos abrazamos frente al lago y dejamos el 2016 en silencio, pero con toda la energía de la Patagonia para empezar un nuevo 2017 con todo el power.

Próximo destino Refugio El Chileno, pasamos a comer algo a Cuernos, que ganas de quedarnos un día más ahí, pero fue imposible. Un sandwich y unos calzones rotos y continuamos. Luego de cuatro horas de caminar, por fin aparece un atajo para el próximo refugio. Llegamos justo a comer algo y luego a dormir, como son plataformas es necesario usar unos clavos para asegurar las carpas. Mientras martillábamos los clavos de aseguramiento, el vecino se levanta y me dice que quiere dormir…  sorry. Eran las 23:30 hrs.

Último destino Campamento Base de las Torres, con un camino suave de una hora y media aproximadamente, llegamos. Subimos a ver las famosas Torres con su foto respectiva. En el lugar nos encontramos con los amigos de travesía: Manuel, José, Juan Pablo, Juan José y Hugo (Sorry si me falta alguno), compartimos experiencias sobre la aventura con fotos de rigor y comenzamos a bajar.

Una vez abajo, nos encontraríamos en Puerto Natales para disfrutar pastas, en realidad después de ocho días nadie quiere oír pastas. Era hora de comida de verdad: ¡¡Carne por Fin!!

La belleza del lugar es impresionante, aunque el día este un poco nublado, nos regala la fotografía perfecta. Bajamos, dormimos un rato en el campamento, desarmamos por última vez nuestras carpas y correr en bajada para llegar a tiempo. Me voy primero para no perder el Bus. Llegamos justo, recuperó el aliento, miró hacia atrás y luego de ocho días puedo decir:

¡¡Misión Cumplida!!

Recomendaciones

  • Ropa por capas (tres), sobre todo un cortaviento impermeable.
  • Calzado de calidad con caña.
  • Considerar el peso de la mochila (no llevar cosas innecesarias)
  • No tomar agua en ríos cerca de campamentos.
  • Cintas para los pies (recomiendo el Tape Americano)
  • Calcetines extras.
  • Buff y Guantes

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