Runology: La magia del sur

31 Julio, 2017 | Por: Fulloutdoor

La magia del sur es más que un eslogan, es una realidad y no hay mejor frase para describirlo. No importa cuántas veces uno se repita el viaje, los paisajes parecen siempre nuevos y jamás aburrirán. Cada rincón esconde un escenario de aquellos, de los que no necesitan palabras, solo mirarlos y sacar fotografías mentales. 

Texto por Sole Hott.

El segundo viaje de Runology Project nos llevó al sur de Chile, hasta Lago Ranco en la región de Los Ríos. El objetivo era Parque Futangue y el Parque Huishue. Partimos en bus a Osorno el jueves en la noche, y una mañana de viernes completamente despejada nos daba la bienvenida. El cielo azul que no solemos ver en Santiago y ese verde intenso e interminable nos esperaban como el mejor escenario para correr.

El camino a Lago Ranco es una maravilla, sacado de comercial, literal. Una carretera entre árboles que al final, y luego de una cuesta, se abre para darte el primer vistazo al lago. Es inevitable bajar la velocidad para observarlo detenidamente. Las ganas de ponerse las zapatillas ya comenzaban a hacerse presentes y el solo hecho de haber llegado ya se sentía como premio.

En esta ocasión el hospedaje fue completamente familiar y mi Omama, abuela materna, nos recibió a mí, a Teresa Onetto y a Carola Fresno, en su casa ubicada a orillas del lago y a solo kilómetros de la entrada al Parque Futangue. No podíamos pedir más.

Esa tarde, por temas de logística, arrendar el auto, salir de Osorno y dirigirse al lago, decidimos dejar los primeros kilómetros para el día siguiente porque ya se nos hacía tarde para subir el cerro. Sin embargo, un primer chapuzón fue más que bienvenido y la previa perfecta para caer rendidas y esperar que llegara la mañana siguiente.

En la noche, el cielo completamente estrellado y el sonido del agua fueron la música de fondo para dormir, al día siguiente había que levantarse temprano para salir a Parque Futangue y aprovechar el día completo. La mañana del sábado comenzaba como un clásico día de verano en el sur, bruma que parece no irse, pero como decía mi Opapa, abuelo paterno, sol que apura no dura, así que solo teníamos que esperar. Carola y Teté me miraron incrédulas, pero yo sabía que el sol saldría.

Luego de un desayuno como corresponde, preparamos las mochilas y partimos hacia el parque que se ubica en la ruta T-85, camino a Riñinahue km 22 (desde el pueblo de Ranco) y la entrada Cerro Mayo en el km 14.  Nosotras entramos por la del km 22, ya que el sendero elegido era Piedras Quemadas, un nombre que nos llamó la atención y dejaba su origen a la imaginación de cada una.

El trekking Piedras Quemadas es uno de los tantos que se pueden hacer en Parque Futangue. Cuando llegamos a la recepción nos dieron las indicaciones básicas. Eran 25 kilómetros ida y vuelta hasta el Mirador Portón del Diablo. 615 mts de desnivel, dificultad media-alta y la duración aproximada. Con las indicaciones claras partimos hacia nuestro objetivo.

En la primera parte del sendero rodeamos la Laguna Pichi para luego adentrarnos en el bosque nativo. Una ruta marcada con kilómetros y desnivel que cada ciertos tramos ofrecía miradores espectaculares para hacer un alto en el camino o solamente salir del tupido bosque y mirar algo de cielo.

Luego de unos 8 kilómetros creyendo que el cielo seguía nublado, de repente…fin del bosque, salimos a un paisaje único con un sol increíble y la mejor de las vistas hacia donde miráramos. Campos de lava, originados producto de una gigantesca erupción volcánica en el Cordón del Caulle, que en el año 1922 era el nuevo sendero. La cordillera siempre a lo lejos, verdes cerros se veían al otro lado y nosotras en medio de un campo de piedras. La primera parada fue el sector el Canadiense a unos 10,5 kilómetros del punto de partida aprox. Para luego llegar al objetivo final: el Mirador Portón del Diablo a 12,5 del inicio.

Cuando llegamos arriba entendimos completamente el nombre del lugar. Con el sol arriba, literalmente corríamos entre piedras calientes, el calor se sentía por lo que después de algunas fotos, descansar un poco las piernas y cargar las energías con nuestros snacks, decidimos volver. Además, al final del trayecto nos esperaba otro panorama y no queríamos perder ni un minuto.

En el regreso no pudimos aguantarnos y cuando íbamos corriendo de vuelta nos encontramos con una bajada al río Pichi, por lo que decidimos bajar y recargar las mochilas y botellas. No se imaginan lo helada y maravillosa de esa agua, no existe jugo, bebida o lo que se hubiesen querido tomar en ese minuto, que reemplace el sabor y la temperatura de esa agua. Era perfecta.

Antes de llegar al final del sendero hicimos una parada en Laguna Pichi, a 2,8 km del inicio. Luego de 22 kilómetros corriendo llegar a la laguna fue un break perfecto antes de completar los 25 totales.

En el lugar nos esperaban los kayaks para pasar algunos minutos en el agua. Descansamos las piernas, le dimos a los brazos y disfrutamos del entorno de la laguna, comimos algo nuevamente y con ganas de quedarse ahí para siempre comenzamos la retirada del parque y los últimos kilómetros.

Pero no podíamos terminar el trail sin llegar al merecido chapuzón. El cuerpo completo, incluida la mente, agradeció nadar y estirarse en el agua. Comida en ambiente familiar, compartir las anécdotas y fotos del día, fueron el cierre perfecto para nuevamente irse a la cama con el mejor sonido de fondo.

El domingo en la mañana era el día en que nos dirigiríamos al Parque Huishue, también ubicado en la comuna de Lago Ranco. Casi una hora en auto nos tomó llegar al lugar, un área de conservación voluntaria, destinada a proteger y preservar la enorme biodiversidad existente en su territorio, el cual abrió sus puertas a la comunidad hace muy poco tiempo.

En la entrada del parque te reciben con una sonrisa de oreja a oreja, y lo tengo que decir porque los guías estaban casi más emocionados que nosotras de que pudiéramos recorrer parte de ese hermoso lugar. Al estar recién abierto al público, los senderos son casi naturales, pero es difícil perderse. Y dentro del parque no solo se encuentra el lago Huishue que le da el nombre al lugar, sino que también el lago Gris y las lagunas Gemelas y Negra.

Nuestro plan era correr por uno de los senderos y hacer 15 kilómetros en total para terminar en el lago Huishue. Todo tipo de árboles nativos nos acompañaron durante la mañana, al igual que la bruma característica del sur que este día se demoró algo más en darnos algo de sol. Robles, coihues y arrayanes, entre otros, fueron el fondo perfecto para correr entre bosques y a pampa traviesa.

Como siempre, nos dimos tiempo para sacar una que otra foto y cuando llevábamos 7 kilómetros decidimos sentarnos en un tronco gigante caído en la mitad del camino. Comimos algo y de vuelta, el lago nos esperaba. Una parte del sendero bordea el río y fuimos atacadas por los zancudos. Tomé nota y no olvidé el repelente, porque no fue solo uno.

Siendo uno de los más inexplorados, Huishue también es uno de los lagos más pequeños de la región de Los Ríos. Al terminar los 15 kilómetros y alejarnos de los zancudos, nos volvimos a adentrar en el frondoso bosque, caminamos por un corto sendero, llegamos a una extensa playa en la cual había un quincho y el lago al fondo. El Huishue es un lago cordillerano ubicado en medio de un anfiteatro de montañas que forman parte de la cordillera de Los Andes y del cordón el Caulle. La Torre Huishue es el cerro emblemático del lugar al igual que su sobrecogedora vista.

Esta vez el sol no nos acompañó, pero tampoco nos hizo falta. Una vez más el regreso a casa fue en silencio. Por segundo día consecutivo todo lo visto nos había dejado sin palabras y el lago Ranco nos esperaba completamente despejado para unas últimas brazadas antes de volver a la capital.

Decirle adiós a este fin de semana y volver a la realidad fue difícil, tanto ambos parques como el lago en general, tienen lugares que alcanzan para quedarse semanas. Pero las cosas buenas también llegan a su fin y ahora esperamos el próximo destino para volver a maravillarnos con nuestro querido Chile.

Fotos: Gentileza Runology. 

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