“Los paraguas” y su nieve inexplorada

31 Mayo, 2017 | Por: Fulloutdoor

Texto y fotos: Paolo Ávila

En la ansiada búsqueda de aquellos últimos lugares con nieve de calidad, pero que a la vez otorgan nuevos desafíos para esquiar o randonear (e intentando alejarme de aglomeraciones de personas), encuentro un nuevo centro de esquí y montaña, ubicado en el Parque Nacional Conguilio, a 75 kilómetros de Temuco.  “Los Paraguas esquí y montaña”  es el destino escogido en la búsqueda de nuevos paisajes. No puedo ocultar mis expectativas en las cuales albergo las innegables ganas de explorar y la ilusión de poder inmortalizar hermosos paisajes blancos en el lente de mi cámara, sin dejar de lado la posibilidad de compartir experiencias con apasionados por la cordillera como yo.

En la ruta que me llevará a mi ansiado destino, encuentro un camino pavimentado casi en un 80%, bastante cómodo y rápido, adornado obviamente por la singularidad de los paisajes del sur de Chile. Allí, grandes praderas decoradas con árboles milenarios que parecen caminar por estos terrenos llanos, y al verse tan solitarios aprovechan su aislamiento para lucir su majestuosidad. A la distancia logro divisar un increíble resplandor blanco que llama mi atención, es el imponente volcán Llaima envuelto en un manto de nieve, rodeado de araucarias, que producto de distancia, parecen escalarlo desde su base.  La nieve ya se hace sentir bajo las ruedas, el aire comienza  a enfriarse cada vez más rápido, el resplandor que a cada momento se vuelve más intenso me dice que ya estoy donde pocos saben llegar.

Un aroma a chocolate caliente me da la bienvenida a la terraza del centro “Los Paraguas”, el espesor y la calidad de este brebaje me obliga a tomarlo con cuchara, llama mi atención el sonido de la máquina de café que logra brindar calor a los visitantes. La primera fotografía de mi nueva aventura el encuentro en el momento en que las nubes deciden desnudar nuestra cordillera, el volcán Llaima me permite ingresar, encuentro grandes espacios en sus paredes, alucinantes paisajes del volcán en erupción, además de poder fotografiar los sectores aledaños al centro.2

En las instalaciones del centro de esquí encuentro grandes mesones de maderas milenarias, que me permiten disfrutar cómodamente de exquisitas tortas, pero teniendo como plato principal los hermosos paisajes que podemos observar a través de los  hermosos y grandes ventanales de la edificación. Luego de esta emocionante experiencia me acerco a la recepción, donde me atiende un muy alegre personaje; Fernando, un chico brasileño que debido a su enamoramiento por Chile dejó el calor de su tierra natal para transformar esta fría nieve en su hogar. Con el tiempo se ha formado como montañista, con su entusiasmo ya ha recorrido gran parte de Chile, conquistando la mayoría de sus cumbres, para desempeñarse  actualmente como parte del staff fijo de “Los Paraguas Esquí y Montaña”.

El frío está siempre presente en esta experiencia, es necesario aliviar el alma con el mágico olor y sabor del chocolate. A los pocos momentos mi soledad se ve interrumpida por la presencia de un agradable residente del lugar, Eddier, originario de Francia y que comienza a charlar conmigo relatando entre otras cosas, que su vida laboral ha llegado a su fin y desde ahora dará rienda a su nueva vida de viajero buscando recorrer el mundo. El motivo que lo ha traído desde Francia a Chile es ver este emprendimiento de su amigo, quien es el administrador del centro de esquí.

El centro de montaña llama tanto mi atención por ser una gran mezcla entre naturaleza y comodidad, que busco conocer a las personas responsables de este gran oasis en la nieve, es así como conozco a Carolina Laurie, a quien puedo reconocer como una mujer llena de ganas por hacer de este centro algo único y diferente a lo existente. Luego encuentro en mi camino a José Luis Sanz, instructor de esquí, originario de España, quien al igual que muchas personas se enamoró del sector. Por último, encontramos a Nicolás Palma Meller, administrador, quien además ejerce como Guía e Instructor Internacional de Montaña, poseedor de un vasto currículo que demuestra sus grandes capacidades como guía, gracias a las cuales a recorrido gran parte del mundo desempeñando su profesión.

Conversando con Nicolás entre café y chocolate caliente, me comenta sobre el refugio y los servicios de renta de esquí y trineos, además de las rutas al volcán Llaima, servicios que entregan durante todos los días de la semana. Además, charlamos acerca del  proyecto que se estima para el próximo año, la idea de habilitar el andarivel para las canchas de esquí.  Debo admitir que esta conversación aumento aún más mis ganas de poder recorrer pronto estos increíbles parajes, es así como mi anfitrión y yo comenzamos a planear un viaje a randonear, para aprovechar la nieve y poder admirar el inmenso paisaje que nos rodea.

Planeada la salida seguimos armando el equipo y nos dirigimos a raquetear para retratar el paisaje, internarnos en los bosques milenarios, buscando hacernos parte de esta gran y hermosa naturaleza.4

Mi anhelo se encuentra al alcance de la mano, por fin despuntando el día armamos el equipo necesario, y tomamos ruta a recorrer este hermoso paisaje lleno de nieve y araucarias que nacen desde el hielo y arrancan hacia el cielo buscando el sol. Comenzamos nuestra aventura subiendo entre las araucarias milenarias mientras el sol nos ciega al pasar sobre la cima del volcán Llaima, al poco andar nos maravillamos con el terreno tan indómito y su nieve virgen, pero a la vez hechicera que logra poseernos e invita a deslizarnos entre los tremendo troncos que nos rodean. Llegamos a quebradas gigantes donde somos absorbidos por la nieve, el silencio se apodera de nosotros, los terrenos naturales casi completamente libres de la intervención humana surten su efecto acongojador en todos aquellos que tienen la suerte de apreciar estos parajes.

Comenzamos el ascenso a uno de los montes llamado “El Japonés”, me encuentro asombrado por la vista completa del valle de Arauco, junto con ello logro observar claramente en el sur el volcán Rucapillán (Villarrica). En este momento solo queda una acción por realizar; tomar aire y llenarnos de la energía que significa estar en ese punto, observando, disfrutando la nieve, la amistad y de la tremenda postal que nos entrega la Región de la Araucanía. Luego bajamos esquiando fuera de pista disfrutando de esta nieve virgen para seguir en randonées, buscando en El Colorado para tener más ruta que disfrutar al momento de bajar por estos indómitos terrenos.35

El fin de la aventura está cerca, hemos logrado la sima!!! Miramos maravillados, sacamos las pieles de los esquíes y nos lanzamos a bajar esquiando, un sol potente nos cubre, las araucarias que nos miran celosas de sus tierras y la nieve nos llama a disfrutar de esto que es único y solo para aquellos que aman vivir la naturaleza de verdad, encontrando el punto de unión en el que el hombre es solo un huésped de estos maravillosos paisajes.

Sin duda regreso a la realidad habiendo cambiado mi ser, siendo más libre, más feliz, más amante de mi trabajo y con ganas de regresar a Los Paraguas Esquí y Montaña, quienes te dan lo que en palabras simples es; amistad, alegría, naturaleza y nieve de verdad.

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