#CorrerParaRecorrer | Desafío Cumbres 2016

7 abril, 2016 | Por: Daniella Vivallo

Pueden existir muchas carreras con circuitos similares, pero el ambiente que se generó en ese lugar, seguro será difícil de igualar.

Gran experiencia fue la que vivimos el pasado sábado 19 de marzo en un nuevo desafío de skyrunning, el exigente Desafío Cumbres en su cuarta edición. Partimos temprano junto con un grupo de amigos corredores rumbo al bikepark de La Parva. Llegamos casi justo en el tiempo para tomar el andarivel que nos dejaría muy cerca del basecamp, en la Laguna Piuquenes. Al llegar me puse mi cinturón con dos botellas de 300cc por encima del cortaviento, un poco de bloqueador en la cara, guantes, buff y un casco, como implemento obligatorio para las distancias de 8k y 20k. Tuve suerte que retrasaron en 15 min la hora de largada, así que troté un poco, picoteé unos sándwich y quequitos que ofrecía la organización y hasta alcancé a ir al “baño” mientras daban las indicaciones del circuito (que probablemente debería haber escuchado).

10:15 de la mañana y estaba casi en la línea de partida, como una matea y principiante con todos sus implementos que creía necesarios, junto a un compañero de colegio que nos habíamos topado ahí por casualidad. Partimos junto a casi 120 corredores divididos en las tres distancias, dispersándonos en el ascenso al cerro Falsa Parva, el primer colador de la carrera. Fue una intensa subida que dudo alguno haya podido trotar en su extensión completa. Era un sendero que había recorrido antes a modo de entrenamiento, con mucha roca y arena suelta. Bastonee a paso firme y rápido con las pulsaciones a mil y sensación de falta de aire. Yo iba por las 2 Cumbres, 8k, por lo que no quise guardar muchas energías, teniendo en cuenta que aún me quedaba la segunda subida para llegar a la cima de La Parva. Me sentí compitiendo en las grandes ligas del trail, corriendo a la par con corredores de gran nivel y hasta helicóptero sobrevolaba por nuestra seguridad durante el recorrido. Casi en la cima me encontré con Seba Machuca, corredor de trail del equipo Route, quién no pudo participar producto de una lesión, entregándose a la gran labor de fotógrafo, animador y hasta aguatero.

El primer control fue en la cima de la Falsa Parva, la primera de 2 Cumbres. Ahí recuperé de a poco la respiración y empecé a trotar suave por el falso plano que nos dirigía hacia La Parva, dónde Matías Bull de Trail Chile, también tomó increíbles fotos de la carrera. En pocos minutos alcancé la segunda cumbre después de haber subido por un zigzagueante sendero y delante mío iba nada menos que Rosita Rojas, reconocida corredora de montañas, lo que me aseguró haber ido a buen ritmo. En el segundo punto de control, al igual que en el resto de los puntos, me hicieron un hoyito en el número de dorsal y sin esperar a que me dijeran “lista” enfrenté el descenso del Parva, con la sensación de haber cumplido mi objetivo de conquistar las dos cumbres y de ir de regreso hacia la meta, pero sólo llevaba 2,8k.

De ahí en adelante el recorrido era nuevo para mí. En una bifurcación del sendero, los de 3 y 4 Cumbres seguían derecho y hacia la derecha me desvié yo, pero me pareció raro no ver a nadie más adelante del sendero que debía seguir. Un tipo de la organización me dijo: “Daniella, ves el río allá abajo?, tienes que seguirlo por la derecha hasta que topas con el camino de autos que ves más allá y lo sigues hasta el siguiente punto de control”, o fue algo más o menos así. Después creo que le escuché decir: “Dale, vas primera!”.IMG-20160319-WA0007

Recuerdo que fue una de las partes más rápidas del circuito. Bajé a full tratando de ir cerca del río, esquivando muchas piedras y buscando algún rastro de sendero o pisadas. A lo lejos vi el camino de autos y un poco más allá un par de puntitos de colores corriendo. Sin darme cuenta, por ir concentrada mirando el suelo y a paso rápido, me alejé del río (una pequeña corrida de agua entre rocas, mejor dicho) llegando a un barranco. No quise hacer un nuevo sendero así que me devolví perdiendo aproximadamente unos dos minutos (según el análisis posterior de mi carrera en Strava) hasta guiarme nuevamente con el “río” para tomar el camino de autos pocos metros más allá.

Desde ahí hacia la meta me sentí sola en todo el camino, miré un par de veces hacia atrás y no vi a nadie, hacia delante menos. No corría viento, no había ruido y a cada paso sentía más calor. Me saqué el cortaviento, me lo amarré a la cintura, tomé agua y comí unas cuantas gomitas de arándanos que tenía en mi bolsillo, sin perder el ritmo. Pasé por el tercer y último punto de control, desviándome hacia la derecha por un sendero, donde recibí el apoyo de un grupo de trekkeros que caminaban dispersos con grandes mochilas en sus espaldas.

Enfrenté las últimas bajadas con todo lo que me quedaba de energía. Solo dos kilómetros me separaban de la meta, cuando nuevamente me encontré con mi amigo Seba. Con cara de sorpresa al verme tan pronto, según él, me dio el último apoyo para llegar. El último kilómetro fue maldito, con una pendiente de un 20% promedio y un calor infernal. En los últimos metros un grupo de niños me alentó con un “dale, dale!”, y con una botella en una mano, los bastones en la otra y el cortavientos a la altura de las rodillas, respondí al aire: “Tengo que llegar digna trotando!”.

Así crucé la meta, con los brazos en alto y felicidad infinita mientras el marcador Tissot marcaba 1:21:23. Apenas recuperaba el aliento cuando algunas personas se me acercaron con celulares y un micrófono para que les diera mi impresión de la carrera que recién puedo digerir. Disfruté esos 15 segundos de fama por haber llegado primera en los 8k. Grata sensación, además por haber celebrado de una manera diferente mis 28 primaveras que cumplí ese mismo día.

La celebración recién comenzaba. Las siguientes 5 horas fueron por lejos las mejores del día. Ya en el basecamp fuimos recibiendo de a poco a nuestros amigos de las diferentes distancias mientras una banda nos acompañaba con música en vivo de sonidos místicos a nada menos que 3.200msnm, otra volada! Todos fuimos participantes y espectadores. Descansamos, conversamos, compartimos opiniones y experiencias, comimos como en los mejores hoteles y hasta disfrutamos unas refrescantes cervezas como recompensa. Son esos momentos los que rescato a la hora de volver a elegir una carrera. Son esas experiencias las que te llevas de recuerdo. Pueden existir muchas carreras con circuitos similares, pero el ambiente que se generó en ese lugar, seguro será difícil de igualar.

Ya para el final, a pocos minutos de que nos cerraran el andarivel para ir de vuelta al auto, alcanzamos a presenciar la premiación de las categorías 2 y 3 Cumbres. Con algo de vergüenza me subí al escenario para recibir mi premio mientras el público cantaba el “cumpleaños feliz”, con la misma energía como cuando estás en el cumpleaños del amigo de un amigo tuyo y no recuerdas ni su nombre. Tal vez haya sido efecto de la altura jejeje.IMG-20160319-WA0002

Agradecida del tremendo día que viví. Desafío cumbres es sin duda una excelente carrera para iniciarse en las alturas gracias a su nueva distancia de 8k, no muy larga, pero exigente, además de permitir disfrutar de la montaña durante un día o fin de semana con las mejores vibras.

Atte.

Daniella Vivallo.

Sobre Daniella Vivallo Vera

Tiene 28 años. Kinesióloga, Diplomada en fisiología del Ejercicio. Intento frustado de deportista profesional, fotógrafa, arquitecta.

Practica trail running hace 3 años y futbolito principalmente hace 9 años en ligas. Entrena en gimnasio, spinning y entrenamiento de fuerza y cardiovascular.

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