¿Cómo el cráneo del pájaro carpintero inspiró un nuevo casco para ir en bicicleta?

17 agosto, 2015 | Por: Constanza Villalobos

A veces la inspiración que brinda la naturaleza viene de observar el comportamiento extremo de un animal.

Un buen ejemplo de esto es el casco anti-impacto que utilizan los ciclistas, desarrollado a partir de la extraordinaria habilidad del pájaro carpintero para golpear su cabeza contra un árbol hasta 12.000 veces al día.

Lo que impide que esta ave sufra una contusión o una lesión más grave es una suerte de hueso esponjoso que separa su pico del cerebro, generando un soporte que protege al cráneo de la acción de taladrar que realiza el carpintero.6-1

El diseñador Anirudha Surabhi copió esta estructura utilizando cartones con la forma de un panal de abejas para crear un casco, y las pruebas demostraron que era tan resistente a los impactos como los fabricados con polietileno.

Nada como tiburón

La biomímesis o biomimética, ciencia que estudia e imita la naturaleza para desarrollar innovaciones para el ser humano, continuamente ayuda a los ingenieros a responder complejos problemas en las especialidades deportivas y así permitir que los atletas marquen nuevos records.

En las Olimpiadas de Beijing en el 2008, Michael Phelps hizo historia al ganar ocho medallas de oro utilizando un traje de baño basado en piel de tiburón.

El traje recreó los dentículos de la piel del escualo, con forma de pequeños dientes, que le permite disminuir la resistencia del agua la nadar.

No obstante, estas indumentarias de alta tecnología fueron prohibidas en las competencias de natación del 2010, luego que más de 130 récord mundiales cayeran en los 17 meses siguientes a la utilización de estos trajes.

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Lo que viene…

El mundo natural continúa siendo el catalizador de las innovaciones deportivas. Por ejemplo, investigadores han copiado la capacidad de sujetarse y liberarse de los pequeños pelos de los pies del geco para utilizarla en equipos de escaladores o montañistas.

En otros laboratorios hay científicos analizando la concha de las ostras para desarrollar una siguiente generación de ropa protectora. Para ello están imitando las propiedades augéticas de las capas internas de la concha, que se hacen más gruesas cuando se estiran, lo cual incrementa la resistencia a impactos y fracturas.

Fuente: BBC

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