#caminoalendurance2015 | Parte 2: La planificación

27 julio, 2015 | Por: Daniella Vivallo

Faltan tres meses para mis primeros 21k del Endurence Challenge y entre medio viviré mis tan esperadas vacaciones entre parques nacionales y playas. Si a esto le agrego la semana del dieciocho de septiembre con dieciocho chico incluido, no me queda más que pescar mi agenda nuevamente, sacar la calculadora y ponerme a planificar. En general, si pensamos en participar de una carrera, es fundamental organizarse ya sea en base al tiempo, las lucas, la comida, el entrenamiento, los pormenores y mayores. Ahora, como dice mi mamá: ”la pregunta del millón”, ¿Por dónde partimos?

Comencemos por planificar el tiempo, factor extremadamente valioso hoy en día. Si usted, al igual que yo, cumple con un horario de oficina de 9 a 18:30 h, pierde (o si usted quiere, invierte) entre 1 a 2 horas al día en traslados, intenta dormir aproximadamente 6 horas y se demora 1 hora para ducharse y si es que puede sacarse la almohada de la cara, nos quedarían aprox. 5 horas libres. Si usted es padre o madre, o tiene que hacerse cargo de alguien más, reste otra hora como mínimo, porque esta tarea incluye el cuidado completo de ese ser. Restando 4 horas sólo para usted, le falta la cena, preparar la reunión para el día siguiente, leer el diario, ver la serie que le gusta o las noticias, escuchar o tocar algo de música, o todo lo que implique relajo y conexión con usted mismo. ¿Cuánto nos estaría quedando? ¿1 o 2 horas? Tome esas horas que quedan y estrújelas porque éstas se destinan si o si al deporte.

Lamentablemente este cálculo lo hacemos de manera inconsciente, dejando la actividad física como el último recurso cuando ya cumplimos con todas las tareas que teníamos pendientes. Si queremos llegar dignos a la meta, o por último llegar, tenemos que hacer un cambio. Elige tres días a la semana en los que vas a entrenar si o si, dejando otros días como segunda opción, pero siempre cumpliendo el mínimo semanal. Si te motivas por más, debes evitar hacer la misma rutina, es decir, intercala días de mayor intensidad con otros de menor intensidad de ejercicio. Importante no caer en la monotonía, ya que, será el primer factor que nos desmotive. Recuerdo hace un par de años cuando practicaba zumba los lunes y miércoles y nuestra profe, Vale Müller, realmente nos hacía sudar la grasa. Era una hora de ejercicio intenso con la cuchara latiendo a mil y respirando a duras penas el poco aire que quedaba en la sala. Estas clases las turnaba con crossfit los martes y jueves. Ahí la resistencia física y muscular no se ponían tan a prueba como mi voluntad. Nunca estuvo demás esos gritos de aliento del coach Luis Casali diciéndome: “Dale Dani, tú puedes, gánale a estos hombres!!” jaja no sé por qué me sentía tan bien con tan sólo terminar el W.O.D. (Workout of the day) antes que cualquiera de ellos. Creo que las ganas de superación por sobre el género masculino está en nuestro ADN y sobrepasa al ámbito deportivo.

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Una vez planificado el horario semanal recomiendo elegir el tipo de entrenamiento que más te acomode, pero que cumpla con los objetivos necesarios para el trail. Me refiero a fortalecer extremidades inferiores, al trabajar el control de tronco o CORE, mejorar la resistencia cardiovascular, aumentar la potencia, mejorar la flexibilidad…bueno, consideremos todo mejor. En el mercado hay una gran variedad de alternativas y aquí internet es nuestro mejor aliado. Una muy buena página es entrenaya.cl, la cual ofrece descuentos en gimnasios o en grupos de entrenamiento al aire libre, ordenados por diferentes zonas de la capital o por tipo de clase o entrenamiento. En facebook también se pueden encontrar grupos en los cuales un coach dirige la actividad en un parque cerca de tu casa y generalmente ofrecen un horario “after office”. Ahora bien, si piensas en algo más dirigido al running, puedes hacerte socio de equipos como Road Runners, Green Trail Club, Km Trail, Andes Team, etc.

Para los que estamos inscritos en un gimnasio y ya pagamos el año completo, no nos queda más trámite que pedir una hora para la temida evaluación. A veces, la ansiedad de ese momento es peor que cuando estás sentado en la sala de espera del dentista. No creo ser la única que se pone a pensar si es que usará un cáliper para agarrarme el rollo o me medirá con esas balanzas hipertecnológicas que te analizan hasta cuánto pesa tu cerebro. ¿Qué tanto tendré que desnudarme? ¿Cuántos kilos estaré pasada? Porque me siento algo pesadita al correr. ¿Me hará hacer muchas repeticiones con poco peso o viceversa? ¿Sabrá algo sobre el trail running? Después de todo tuve suerte. Aunque no zafé del cáliper, me hizo ambas mediciones que salieron mejor de lo que esperaba, pero aún sospecho de los buenos resultados. Menos mal este profe hacia trail!! Claro, 30k para él eran como 5k para mí, a pesar de que su físico no reflejara lo mismo, tenía que creerle. Se embaló (entusiasmó) en la conversación cuando le dije que eran mis primeros 21k de la vida y que me quedaban sólo 3 meses, y más aún cuando le conté que jugaba fútbol. Probablemente con mi curriculum me imaginó capaz de mucho más de lo que rendí ese día. En cada ejercicio me agregaba kilos como si fueran plumas, mis pobres brazos, y en menor proporción mis piernas, temblaban en cada repetición. Mi color rojo tomate se intensificaba en mi cara, mientras esperaba ansiosa por llegar viva a la décima repetición. En tres semanas más me toca la segunda evaluación, ahí veremos los primeros resultados.

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Después de tener ideado un buen plan de entrenamiento, con los objetivos bien claros y las evaluaciones realizadas, es hora de comenzar. Elige tu playlist favorito para las sesiones individuales, esas canciones que te paren los pelos o que el “punchi punchi” sea intenso, para guiar un buen ritmo de entrenamiento. Además, es importante utilizar ropa cómoda, no importa si es tu buzo de algodón, roto, regalón o la última “chupá’ del mate” en ropa deportiva. Para obtener la implementación necesaria para la carrera hay que tomarse más tiempo, cotizar y elegir la mejor opción. Mientras tanto yo junto las lucas y voy preguntando a los que tienen más experiencia.

Por otra parte, aconsejo buscar un buen partner que te acompañe y motive en estos días fríos de invierno. Gracias a ella, Yasmín Hun, he podido levantarme y subir el cerro sin arrepentirme. Es capaz de convencerme a las 7:00h de un sábado, a pesar de que, metida aún en mi cama, le diga: “¿estás segura? ¿Y si vamos otro día? Hace frío!”. Al poco rato que vamos subiendo, aún medias dormidas, mirando el tremendo paisaje, me viene el cargo de conciencia por haberlo dudado. Para esto aconsejo que busques, bajes y veas el video “Rise and Shine”, un excelente comercial de Nike, y llévalo en tu celular. Es millones de veces más motivante y efectivo que escuchar la maldita alarma durante el fin de semana para poder levantarte.

Así logramos subir unos cuantos cerros alrededor de Santiago. Los tenemos tan cerca y no sabemos aprovecharlos. Siempre que estoy arriba pienso en mis papás. Me encantaría que pudiesen ver y sentir lo mismo que yo cuando veo mi ciudad desde lo alto, como si fuese un plano y uno tratando de identificar dónde está tu casa o de reconocer edificaciones importantes. Mientras mis piernas resistan seguiré corriendo y recorriendo.

Revisa la primera parte: La desición

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