#caminoalendurance2015 | Parte 1: La decisión

13 julio, 2015 | Por: Daniella Vivallo

Aquí es donde todo comienza… o eso creo yo. Tomar la decisión de comenzar a correr. No como una actividad propia del ser humano, eso que realizamos desde muy chicos y que se nos va olvidando a medida que envejecemos. Sino la constancia de salir a correr, como un deporte formal, como una actividad que pretendemos realizar por lo menos tres veces por semana y por diferentes motivos terminamos haciéndolo tres veces al mes. No es fácil ser constante en la vida, en ningún aspecto de ella, pero cuando nos proponemos una meta, un objetivo, vemos que podemos alcanzarlo, visualizamos ese momento y  logramos sentir esa satisfacción de tan solo imaginarnos que lo hemos cumplido; incluso nos aparece esa tonta sonrisa en la cara sin darnos cuenta, hasta que alguien nos dice: “En qué chucha piensas que estás tan feliz?”  Y de un cachetazo volvemos a la realidad.

Sentada en mi escritorio lleno de papeles, con una taza de café casi fría al lado del computador y mi compañero mirándome con cara de copuchento por saber  en qué que soñaba. Tal vez, esté muy lejos de achuntarle, pero probablemente tú estés más cerca de lograrlo.

“Estoy pensando en participar en una carrera” le contesto. En menos de un segundo aparece su cara de rareza y asco: “carrera de qué?”. Le intento explicar que es una carrera en cerro, así como las de calle, pero en cerro (así de simple). Entonces dice: “¿así como subir un cerro? ¿trekking? ¿Caminando?  ¿Escalada?” Y te pones a pensar en cuántas veces te han dicho lo mismo… “No, es carrera, corriendo por senderos, lo puedes hacer caminando si quieres, pero probablemente llegues cuando ya no quede nadie. Es una carrera contra el tiempo, la idea es correr”. “Aaah, buena”. y ahí quedó él, igual que como llegó.

Aunque todavía hay mucha gente que no lo conoce, el trail running se está poniendo de moda. Estoy totalmente a favor que cualquier deporte se ponga de moda, mientras la gente se mueva, todo sirve, el problema es el otro gran porcentaje de gente que lo mira como mi compañero, que cree que es sólo subir un cerro, que es caminar por los senderos y ya! pero requiere de un poco más de preparación, ya que, pocos saben que la peor parte son las bajadas.

Sin asustarse tanto, es millones de veces más entretenido y emocionante, de lo terrible que pueda sonar.

Todo parte con tomar la decisión de participar. Porque como seres humanos, necesitamos de un objetivo o meta para trabajar, proponernos algo para cumplirlo, sino, no empezamos o terminamos nunca. A quién no le ha pasado con las dietas, las cuáles nunca se logran partir los días lunes, ni menos el resto de la semana, a no ser que haya algo que nos motive u obligue.

Así es como recuerdo mi primera carrera de trail running, Abril del 2013, primera fecha del Merrell Trakking Tour. En verdad tuve que buscar algo de información porque mi memoria deja mucho que desear. Pero como conozco mis debilidades, lo contrarresto escribiendo o sacando fotos. Así encontré las imágenes de esa carrera porque como era primera vez que iba, obvio que llevé una cámara, que al igual que tu compañero, pensé que era caminando, lo que me dio para tener un amplio registró.

Recuerdo que me enteré a través de un mail, el cuál compartí en  mis redes y por ahí logré convencer a tres amigas que ni se conocían entre ellas.  Así fuimos 4, unidas por una loca como yo que se motivó por un simple mail, muy efectivo por lo visto.

En algunos tramos decidimos correr para no desentonar tanto con el resto de los deportistas. Así llegamos a la meta, separadas por unos pocos minutos, completando el recorrido de 10k en casi 3 horas. Por suerte llevamos snacks para un trekking similar al de las Torres del Paine, jurando que nos sobrarían barras de cereal, sin esperar que tendríamos un par de horas más en un taco gigantesco a la salida y a todo sol.

Ya para la segunda carrera fuimos un poco más preparadas, esta vez éramos tres que nos repetíamos el plato y una cuarta que venía recién llegando de Australia, viviendo casi dos años allá y lo más cercano que había hecho a un trekking fue uno durante varios días en los himalayas. Esto debía de ser un paseo a la vuelta a la manzana para ella, pero no, me gané más de alguna puteada durante el camino y yo como buena amiga la estuve empujando física y mentalmente. Más que mala me hacía responsable porque ella estuviese ahí. Fueron 2 horas y algo más. Ahí fue cuando decidí que tenía que ser responsable como profesional de la salud y no incentivar a nadie más hasta saber que algo de aptitud física tuviese, sin mirar en menos a mis queridas amigas. Además, yo tenía que ponerme las pilas también.

En ese tiempo jugaba fútbol 2 veces a la semana, hacía zumba otras dos veces por semana y crossfit entre una a dos veces por semana, además de participar en unas cuantas carreras al año (siempre 10k).Ttsss me sentía perfect!! Pero no me alimentaba tan bien parece. Llegaba a comérmelo todo a la casa y mi desayuno era una leche con un pan, que me imagino más de alguno hace lo mismo. Créame, ese no es el camino. No entendía por qué estaba engordando si estaba haciendo full deporte, claro que la ingesta de dos platos de tallarines en la noche me lo empecé a cuestionar harto más tarde. Ahí fue cuando apareció la motivación, así que caí en la dieta del genotipo. Juzgue lo que quiera, simplemente la elegí por tincada y porque me quedaba cerca de la casa.

Muy amorosa una nutricionista costarricense que estaba haciendo un magister en medicina deportiva, me dio un plan que no era tan lejano a lo que cualquier persona sabe, sólo que difícilmente lo aplica. Así en un mes bajé 3 kilos, pase de 57 kg (mi record!, mido 159cm) a 54kg, manteniendo la misma actividad física. Incluso pasé la semana del 18 de Septiembre en Tongoy, con carrete y asado diario, comiendo empanadas integrales de pino, pavo y verduras a la parrilla! Si yo pude, créame que ustedes también. Eso sí, mis amigas recordarán más que yo los efectos del vino tinto y la champaña en mi pobre cuerpo que estaba acostumbrado sólo a las piscolas.

En fin, esa sensación de que tus pantalones que estaban empolvados durante mucho tiempo te volvían a caber y calzar perfecto, se lo recomiendo a todo el mundo!! Porque los hombres no nos entienden, las mujeres usamos la ropa ajustada, cualquier centímetro demás se nota, en cambio a ellos, no se dan cuenta de la ponchera hasta cuando las parrilladas empiezan a tironear los botones de las camisas.

Después de ese pequeño reajuste en mis hábitos (que se los contaré con detalles en el capítulo de alimentación) participé en la cuarta fecha del Merrell Trekking tour en Octubre del 2013. Ahí sentí esas cosquillasde la competencia. Esa rivalidad contra ti mismo, contra el tiempo que hiciste la última vez, contra los pasteles, pizzas, hamburguesas, piscolas y todo lo que estuvo demás quedó atrás y vencí en cada zancada. Suena muy místico, pero inmensamente gratificante. No es que uno se arrepienta de lo vivido, Ja! Eso jamás. Pero esa sonrisa tonta en la cara tiene mucho más valor que la que se imagina tu compañero y que te encantaría que él también la viviese, contándole de tu experiencia en el carrete del sábado con unas chelas en la mano como recompensa.

Ya cuando la decisión de participar está tomada, es momento de informarte. En tus minutos libres te pones a investigar en tu computador, bien pegado a la pantalla para que nadie te pele después que estás sacando la vuelta. Lo primero que haces es buscar en google “Carreras de Trail Running”, y aparecen excelentes páginas con la mejor info sobre trail, pero te das cuenta que eres harto más principiante que la información que te puedan entregar. Así que recomiendo la clásica www.corre.cl, con un listado de carreras ordenadas por calendario, muy fácil para organizarse hasta el año siguiente.

Ahí es donde entras a consultar tu agenda (de papel en mi caso) ves que no tienes ningún cumpleaños, carrete, matrimonio, evento de empresa u otros y  está la oportunidad para elegir el finde perfecto. Porque debes pensar que la noche anterior te acuestas tempranito y que todo el día post carrera vas a valer menos que un día de caña post matrimonio.

Aquí es donde yo elegí la The North Face Endurance Challenge 2015, para el 17 de Octubre. Un pequeño detalle es que esta vez voy por los 21k. ¿Por qué? Aún me lo pregunto. Algunos pacientes deportistas, amigos de los cerros y mi partner del trail ya me habían preguntado antes: ¿Y cuándo vas a correr los 21k? Así que sentí una presión interna y externa que me motivó a lanzarme.

El 2015 partió con el pie derecho en lo deportivo, así que no tenía nada que perder esta vez. Con un gran trabajo en equipo por parte de mis colegas de 110 Sport and Health Center, logré el primer lugar en la carrera Futangue Challenge de 10 k. Para mí, una de las carreras más lindas por lejos. ¿Cómo lo logré? Un mes y medio de HIT, spinning, y fútbol en total 5 veces por semana; entrenamiento en Hipoxia tres veces por semana y dieta dirigida por una nutricionista con el plan de bajar el porcentaje de grasa.

Por otra parte, la indumentaria fue fundamental. Después de dos años corriendo con zapatillas viejas de gimnasio más planas que unas Converse, me compré las Salomon XT Hornet. Otro detalle! Si usted quiere invertir en algo, cómprese unas buenas zapatillas de trail, pero cruce los dedos para que el vendedor sea un experto en el tema porque en ese ámbito todavía les falta mucho. El resto de la ropa puede pasar a un segundo plano, así como para partir.

Luego de otros buenos resultados, era hora de dar el siguiente paso.La decisión está tomada. Los 21K requieren de mayor preparación, constancia y perseverancia.  Se pone a prueba sobre todo la fuerza de voluntad porque las tentaciones están en cada momento de la vida. Las cafeterías con pasteles gourmet están a la vuelta de la esquina, ver a Chile jugar y ganar la Copa América sin una chela o pizza no es digna en nuestra sociedad, aceptar la invitación a comer de un chiquillo y pedirte una ensalada es matarle cualquier pasión que pudo haber surgido. Es ahí cuando aparece tu orgullo, tu sonrisa tonta en la cara y tus ganas de motivar a todo quien te rodea a participar de este hermoso deporte, diciendo: “no puedo, porque tengo una carrera de trail running”.

Tomaste la decisión de inscribirte sin importar la cantidad de kilómetros que elegiste, pagaste la inscripción sin tomarle el peso a lo que incluía el kit, compartiste el link en tus redes sociales sin considerar cuántos “Me Gusta” podrías haber recibido y anotaste en tu agenda la fecha y hora de la largada. El siguiente paso es la planificación, en camino hacia el arco de meta.

Sobre Daniella Vivallo Vera

Tiene 27 años. Kinesióloga, Diplomada en fisiología del Ejercicio. Intento frustado de deportista profesional, fotógrafa, arquitecta.

Practica trail running hace 3 años y futbolito principalmente hace 9 años en ligas. Entrena en gimnasio, spinning y entrenamiento de fuerza y cardiovascular.

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2 Responses to #caminoalendurance2015 | Parte 1: La decisión

  1. dusan says:

    Excelente descripcion y experiencis de vida al comenzar con este deporte.

  2. Miv says:

    Un ejemplo de tenasidad, esfuerzo y voluntad frente a una meta en la vida, cualquiera que esta sea.
    Me comprometo a aportar sin tentaciones a la hora de comer……en pos de ayudarte a lograr la meta…

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