Experiencia | Climbing Tour

10 Julio, 2013 | Por: Fulloutdoor

A pesar de que el Climbing Tour es una de las carreras con mayor concurrencia y experiencia  en cuanto a carreras de cerro se trata, recién este fin de semana pude vivir por primera vez  lo que se siente participar en el único tour de subidas de cerro del país. Inmediatamente me di cuenta por qué son cada día más los adeptos que disfrutan de este evento. Una organización preocupada de los detalles y unos auspiciadores que regalonean a los participantes, son algunas de las claves que han hecho crecer el número de participantes de manera exponencial en el último tiempo.

Crónica de una aventura

Generalmente, cuando voy por primera vez a una carrera, trato de no hacerme muchas expectativas. Prefiero encontrarme con sorpresas (ojalá de las buenas) y disfrutar del ambiente y la buena onda general que se suelen vivir en este tipo de competencias.

En Climbing Tour, desde el inicio se notó el carácter más familiar del evento y creo que esto es algo bueno, ya que de cierta forma sirve como puerta de entrada para todos aquellos que se están animando a correr por los senderos.

A pesar de lo helado que estaba la mañana, decenas de autos colmaban la entrada a la Hacienda Chacabuco para llegar  donde se encontraba la línea de partida. El lugar prometía ser el escenario ideal para cautivar a todos aquellos que quizás disfrutan más de un terreno amigable a la hora de “correr” en vez de esos  senderos con mucha inclinación que prácticamente no dan respiro de principio a fin. Me habían comentado que probablemente la carrera sería muy rápida debido a que no tendría mucho desnivel positivo y el terreno en general sería poco técnico  y así fue.

Pasadas las 10 de la mañana, con el entusiasmo de más de 1000 participantes largamos como en una verdadera carrera de caballos. Los primeros kilómetros fueron senderos en plano y hasta incluso bajadas que por algunos momentos me hicieron cuestionarme el nombre del evento (“climbing”), pero luego de  pasar esta  primera parte, el camino comenzaba a tomar paulatina elevación hasta llegar a la Meta 1 que marcaba el kilómetro 4,5. En este punto, el grupo de punta ya se había establecido y éramos alrededor de 5 o 6 los que estábamos empujando a fondo para tener  alguna posibilidad de alcanzar los primeros lugares. En general, la ruta estaba muy bien marcada y no daba espacio para cometer errores de navegación, lo cual siempre se agradece cuando uno va tan concentrado en ir fuerte, ya que es muy fácil desconectarse buscando una cinta de la organización. Luego de pasar la Meta 1 seguimos avanzando a un ritmo demoledor para por fin, llegar a la parte final del recorrido que marcaba el comienzo de la verdadera ascensión del día. Serían cerca de 500 metros con un grado de inclinación asesino y un terreno que estaba algo barroso por las lluvias del día anterior. Con lo último de bencina en el tanque, pude acelerar para  pasar al competidor que tenía más cerca y disfrutar los metros finales, cruzando la meta en el 3º lugar. A pesar de que ésta se encontraba más bien en un portezuelo en vez de una real cumbre, la vista desde ahí era espectacular y hacía que todos los esfuerzos desplegados fueran recompensados en cuestión de segundos. Creo que no hay nada como estar parado en un punto alto sabiendo que llegamos hasta ahí solo con nuestra fuerza de voluntad y nuestras piernas como motor principal.

Más allá del relato de mi propia experiencia, estoy seguro que tanto aquellos que disputan los primeros lugares como quienes libran una lucha interna para poder llegar hasta el final, todos disfrutan de las bondades que brinda el correr y/o caminar en los entornos naturales como el que la Hacienda Chacabuco nos brindó. Estar rodeados de árboles y la cordillera nevada le da un plus a este tipo de eventos que es difícil de comparar con los que solo se encuentran delimitados por las calles de una ciudad. Para muchos  es más que una actividad competitiva, es una instancia para realizar una actividad al aire libre rodeados de familiares/amigos y finalmente, creo que eso es lo que más importa: disfrutar.

Se nota preocupación por parte de la organización por realizar una “fiesta” del deporte y afortunadamente, acá se da cabida tanto a quienes van al evento por un tema competitivo  como recreativo. Por sobre todo, creo que el hecho de que este ‘tour’ se vaya moviendo constantemente, ayuda a que todos conozcamos nuevos lugares que tienen un enorme potencial para realizar un sin fin de actividades y en general, es una motivación para levantarnos temprano y tener una mañana de sábado distinta.

Nos vemos en el próximo Climbing!

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